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Colonias Unidas sembraría apenas el 60 % de su área habitual de trigo

La superficie de trigo en el radio de acción de la Cooperativa Colonias Unidas, Itapúa, registrará una fuerte reducción en esta campaña. Hace unos años se sembraban entre 25.000 y 30.000 hectáreas, pero este año, en el mejor escenario, llegarían a 15.000 ha, apenas 60% del área habitual, mencionó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Eduardo Dietze, gerente de producción de la cooperativa. Entre los factores, señaló la mayor apuesta de los socios por cultivos de segunda zafra como maíz y sorgo, impulsada por la demanda de la fábrica de balanceados, la caída de precios que reduce la rentabilidad, además, de la decisión del productor de optar por la soja de setiembre en detrimento del trigo. Dietze señaló que hace unos 5 años, el área de siembra dentro del radio de acción de la Cooperativa Colonias estaba entre 25.000 a 30.000 hectáreas, para esta campaña en el mejor de los casos se llega a 15.000 hectáreas. “Nosotros creemos que nos vamos a ubicar cerca de las 12.000, 13.000 hectáreas, lo cual significa una caída importante en la superficie de siembra. Estaríamos quizás siendo optimistas, alcanzando el 60 % de lo que fue la superficie de la última campaña, en el mejor de los casos, entendiendo todavía que estamos en una época ideal de siembra, de hecho, creo que estamos entrando en la mejor época”, remarcó. La intención es llegar a las 15.000 hectáreas para cubrir el 60 % del área habitual de los socios de la cooperativa. “Ojalá lleguemos siendo optimistas a las 15.000 hectáreas, que sería un área cerca de lo que nosotros teníamos previsto inicialmente, ya hablando con los productores y viendo este menor interés por la siembra en este año”, subrayó. Según el profesional, existen varios factores por lo que la superficie de trigo está registrando una retracción en la zona, una de las causas es una mayor apuesta por el cultivo de segunda zafra. “Uno de los temas externos que yo creo que viene un poco también afectando es el mayor interés que los productores han manifestado por los cultivos de segunda zafra o de zafriña”, acotó. La mayor apuesta por la zafriña se debe a un aumento en la demanda de fábrica de alimentos balanceados. Inversiones que impulsa la propia cooperativa. “Eso ha determinado mayor interés en el cultivo de maíz y sorgo, y cuando el productor se decide por estas alternativas, ya prácticamente la ventana de siembra no le permite entrar en una buena época con el trigo”, señaló. Otro factor es que el productor también viene desmotivado con el cultivo de trigo, ya que el rubro compite en plan de producción con la soja de setiembre, siendo la siembra de mejor resultados, en las últimas campañas. “Especialmente la competencia que genera el cultivo del trigo con la ventana de siembra de soja por esa tendencia que tenemos de concentrar las siembras en el mes de septiembre, en función de los resultados también que se están dando con la soja que se viene sembrando en los meses de octubre, noviembre, donde generalmente ya esa época de siembra coincide con los bloqueos y con las altas temperaturas de enero que han determinado también que los rendimientos de la soja sean menores”, expresó y acotó que esta situación también se suma la caída de precios y una menor rentabilidad. Agregó que la campaña anterior se presentó con condiciones climáticas buenas, con buenas temperaturas para el desarrollo del cultivo.  “La verdad que cada año es muy particular y generalmente nos trae condiciones diferentes, las condiciones de la última campaña no fueron malas en el sentido de que fue un año que estuvo marcado por bajas temperaturas a lo largo del ciclo de cultivo y eso hizo de que reciba suficientes horas frías como para que el trigo pueda expresar las condiciones de productividad”, expresó. Con la salvedad que, en esa búsqueda de poder entrar en la fecha más temprana con la soja, algunos productores se arriesgan en anticipar la siembra de trigo y eso, en algunos años, hace de que las heladas del mes de julio representen un riesgo. “El último año se dieron de hecho y terminaron afectando esa siembra de finales del mes de abril, principios de mayo que generalmente están más expuestas en el mes de julio”, explicó. Dietze mencionó que, hay una diversidad de situaciones, dependiendo de la época de siembra, ciclo de cultivo y según las decisiones del productor. Agregó que la fecha tradicional de siembra va desde el 10 hasta 20 de mayo. “El año no fue malo, incluso hubo experiencias de buenos rendimientos, pero son esas áreas justamente las que después terminaron determinando una condición de siembra un poco más tardía del cultivo de soja, estamos hablando de octubre, noviembre, y esos cultivos se vieron enfrentados con las condiciones adversas de altas temperaturas, estrés por mala distribución de lluvia en el mes de enero, febrero, afectando al cultivo principal de renta. Esa suma de factores es la que termina impactando negativamente los resultados de trigo”, concluyó. [Foto: Trigo / Archivo / Productiva C&M]

La superficie de trigo en el radio de acción de la Cooperativa Colonias Unidas, Itapúa, registrará una fuerte reducción en esta campaña. Hace unos años se sembraban entre 25.000 y 30.000 hectáreas, pero este año, en el mejor escenario, llegarían a 15.000 ha, apenas 60% del área habitual, mencionó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Eduardo Dietze, gerente de producción de la cooperativa. Entre los factores, señaló la mayor apuesta de los socios por cultivos de segunda zafra como maíz y sorgo, impulsada por la demanda de la fábrica de balanceados, la caída de precios que reduce la rentabilidad, además, de la decisión del productor de optar por la soja de setiembre en detrimento del trigo.

Dietze señaló que hace unos 5 años, el área de siembra dentro del radio de acción de la Cooperativa Colonias estaba entre 25.000 a 30.000 hectáreas, para esta campaña en el mejor de los casos se llega a 15.000 hectáreas.

“Nosotros creemos que nos vamos a ubicar cerca de las 12.000, 13.000 hectáreas, lo cual significa una caída importante en la superficie de siembra. Estaríamos quizás siendo optimistas, alcanzando el 60 % de lo que fue la superficie de la última campaña, en el mejor de los casos, entendiendo todavía que estamos en una época ideal de siembra, de hecho, creo que estamos entrando en la mejor época”, remarcó.

La intención es llegar a las 15.000 hectáreas para cubrir el 60 % del área habitual de los socios de la cooperativa. “Ojalá lleguemos siendo optimistas a las 15.000 hectáreas, que sería un área cerca de lo que nosotros teníamos previsto inicialmente, ya hablando con los productores y viendo este menor interés por la siembra en este año”, subrayó.

Según el profesional, existen varios factores por lo que la superficie de trigo está registrando una retracción en la zona, una de las causas es una mayor apuesta por el cultivo de segunda zafra. “Uno de los temas externos que yo creo que viene un poco también afectando es el mayor interés que los productores han manifestado por los cultivos de segunda zafra o de zafriña”, acotó.

La mayor apuesta por la zafriña se debe a un aumento en la demanda de fábrica de alimentos balanceados. Inversiones que impulsa la propia cooperativa. “Eso ha determinado mayor interés en el cultivo de maíz y sorgo, y cuando el productor se decide por estas alternativas, ya prácticamente la ventana de siembra no le permite entrar en una buena época con el trigo”, señaló.

Otro factor es que el productor también viene desmotivado con el cultivo de trigo, ya que el rubro compite en plan de producción con la soja de setiembre, siendo la siembra de mejor resultados, en las últimas campañas.

“Especialmente la competencia que genera el cultivo del trigo con la ventana de siembra de soja por esa tendencia que tenemos de concentrar las siembras en el mes de septiembre, en función de los resultados también que se están dando con la soja que se viene sembrando en los meses de octubre, noviembre, donde generalmente ya esa época de siembra coincide con los bloqueos y con las altas temperaturas de enero que han determinado también que los rendimientos de la soja sean menores”, expresó y acotó que esta situación también se suma la caída de precios y una menor rentabilidad.

Agregó que la campaña anterior se presentó con condiciones climáticas buenas, con buenas temperaturas para el desarrollo del cultivo.  “La verdad que cada año es muy particular y generalmente nos trae condiciones diferentes, las condiciones de la última campaña no fueron malas en el sentido de que fue un año que estuvo marcado por bajas temperaturas a lo largo del ciclo de cultivo y eso hizo de que reciba suficientes horas frías como para que el trigo pueda expresar las condiciones de productividad”, expresó.

Con la salvedad que, en esa búsqueda de poder entrar en la fecha más temprana con la soja, algunos productores se arriesgan en anticipar la siembra de trigo y eso, en algunos años, hace de que las heladas del mes de julio representen un riesgo. “El último año se dieron de hecho y terminaron afectando esa siembra de finales del mes de abril, principios de mayo que generalmente están más expuestas en el mes de julio”, explicó.

Dietze mencionó que, hay una diversidad de situaciones, dependiendo de la época de siembra, ciclo de cultivo y según las decisiones del productor. Agregó que la fecha tradicional de siembra va desde el 10 hasta 20 de mayo.

“El año no fue malo, incluso hubo experiencias de buenos rendimientos, pero son esas áreas justamente las que después terminaron determinando una condición de siembra un poco más tardía del cultivo de soja, estamos hablando de octubre, noviembre, y esos cultivos se vieron enfrentados con las condiciones adversas de altas temperaturas, estrés por mala distribución de lluvia en el mes de enero, febrero, afectando al cultivo principal de renta. Esa suma de factores es la que termina impactando negativamente los resultados de trigo”, concluyó.

[Foto: Trigo / Archivo / Productiva C&M]

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