Con 400 hectáreas ya implantadas y casi 500 productores involucrados, el plan forrajero impulsado desde el Viceministerio de Ganadería empieza a mostrar resultados concretos en campo, en un punto crítico para el negocio como la disponibilidad y calidad del alimento, que define directamente la productividad y los costos del sistema lechero.
La iniciativa, que forma parte del Programa Nacional de Fomento de la Cadena Láctea, se apoya en un esquema de articulación público-privada y hoy alcanza a 29 organizaciones en 10 departamentos, con foco en fortalecer la base productiva, especialmente en segmentos de menor escala.
Según explicó Liz Viveros, coordinadora del programa, el sector viene consolidándose a partir de ese trabajo conjunto, que combina aportes para el plan sanitario, asistencia técnica y herramientas de integración a la cadena formal.
Uno de los puntos donde ya se observan impactos es en la producción de forraje. En el comité Tekoporã Rekavo, en Caaguazú, los productores reportan mejoras tanto en rendimiento como en calidad del sorgo, un insumo clave para la alimentación del rodeo. Detrás de esos resultados aparece una combinación conocida: semillas certificadas, acompañamiento técnico y continuidad en el manejo.
El foco en forraje no es menor. En sistemas lecheros, la eficiencia productiva está atada a la calidad de la dieta, y cualquier mejora en ese frente impacta directamente en litros por vaca y en la estructura de costos. En ese sentido, el avance del plan apunta a corregir una de las principales limitantes históricas del segmento.
En paralelo, desde el Viceministerio trabajan en una hoja de ruta construida con actores de toda la cadena, que busca ordenar el crecimiento del sector con indicadores concretos. El enfoque incluye mejoras en eficiencia, calidad de leche y sostenibilidad, con énfasis en la agricultura familiar, aunque con intención de escalar también hacia productores medianos y grandes.
Ese proceso se complementa con una actualización del plan estratégico lácteo, desarrollada en el marco de un proyecto de cooperación entre Paraguay, Alemania y Costa Rica, que incluyó un relevamiento sobre 280 pequeños productores. La siguiente etapa apunta a ampliar esa base de información y vincular más fuertemente al sector académico, particularmente a la Facultad de Veterinaria.
En términos territoriales, la cuenca más dinámica sigue concentrándose en la zona de J. Eulogio Estigarribia (Campo 9), aunque también se identifican sistemas de menor escala en la Región Occidental, donde la lechería funciona como principal sustento para muchas familias. Del lado industrial, el esquema se apoya en siete industrias lácteas nucleadas en la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos, que cumplen el rol de acopio y canalización de la producción.
La lectura de fondo es que el sector lechero muestra señales de fortalecimiento, pero su sostenibilidad pasa por consolidar la base productiva. Y en ese eje, el forraje vuelve a ocupar un lugar central, no solo como insumo, sino como factor decisivo en la competitividad del negocio.
[Foto: Vacas lecheras / Archivo / Productiva C&M]


