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Producción mundial de carne vacuna caería luego de cinco años, según USDA

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) corrigió al alza sus previsiones de producción respecto a la fuerte caída estimada previamente, aunque al mismo tiempo recortó las proyecciones de importación, marcando un escenario de menor dinamismo en el comercio internacional. Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario en base a datos del USDA, la producción mundial de carne bovina alcanzaría en 2026, 61,6 millones de toneladas, lo que representa una caída del 1 % (685.000 toneladas) respecto al 2025. Si bien se trata de la primera baja tras cinco años consecutivos de crecimiento, el ajuste resulta menos pronunciado que el proyectado seis meses atrás. Entre los principales países productores, los recortes más relevantes se concentran en China y Brasil, aunque en este último caso la corrección es más moderada de lo previsto inicialmente. Luego de un año récord en 2025, Brasil reduciría su producción en torno al 2 %, hasta 12,4 millones de toneladas, manteniéndose de todas formas como el principal exportador global, con envíos estimados en 4,27 millones de toneladas. Un comportamiento similar se observa en Australia, donde la producción caería cerca de 1 % hasta 2,9 millones de toneladas, en un contexto de menor faena. No obstante, el país seguiría ocupando el segundo lugar entre los exportadores, con un volumen proyectado de 2,16 millones de toneladas. Por el lado de la demanda, el USDA ajustó a la baja sus estimaciones de importaciones globales, que pasarían de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que implica una reducción del 2,6 % interanual. Este recorte responde principalmente a una menor demanda por parte de China, que disminuiría sus compras externas de 3,75 a 3,20 millones de toneladas (-12,5 %). Este cambio en el comportamiento del principal importador mundial introduce una reconfiguración en los flujos comerciales. La estrategia china de limitar sus importaciones para proteger su producción interna reduce su participación en el comercio global desde niveles cercanos al 35 % en 2023 a menos del 27 % en la actualidad, el nivel más bajo desde 2020. En contrapartida, otros mercados comienzan a ganar protagonismo. Estados Unidos incrementaría sus importaciones cerca de un 6 %, alcanzando un récord de 2,63 millones de toneladas, equivalentes al 22,5 % del comercio mundial. A esto se suma la Unión Europea, que también muestra una mayor demanda, consolidando entre ambos bloques una participación superior al 26 % del comercio global, con un diferencial clave: operan con precios más elevados que los del mercado chino. En este escenario, el negocio internacional de la carne vacuna entra en una nueva fase, con menor dependencia de China y una mayor diversificación de la demanda, en un contexto donde la oferta global comienza a ajustarse tras varios años de expansión. [Foto: Carne vacuna / Archivo / Productiva C&M]

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) corrigió al alza sus previsiones de producción respecto a la fuerte caída estimada previamente, aunque al mismo tiempo recortó las proyecciones de importación, marcando un escenario de menor dinamismo en el comercio internacional.

Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario en base a datos del USDA, la producción mundial de carne bovina alcanzaría en 2026, 61,6 millones de toneladas, lo que representa una caída del 1 % (685.000 toneladas) respecto al 2025. Si bien se trata de la primera baja tras cinco años consecutivos de crecimiento, el ajuste resulta menos pronunciado que el proyectado seis meses atrás.

Entre los principales países productores, los recortes más relevantes se concentran en China y Brasil, aunque en este último caso la corrección es más moderada de lo previsto inicialmente. Luego de un año récord en 2025, Brasil reduciría su producción en torno al 2 %, hasta 12,4 millones de toneladas, manteniéndose de todas formas como el principal exportador global, con envíos estimados en 4,27 millones de toneladas.

Un comportamiento similar se observa en Australia, donde la producción caería cerca de 1 % hasta 2,9 millones de toneladas, en un contexto de menor faena. No obstante, el país seguiría ocupando el segundo lugar entre los exportadores, con un volumen proyectado de 2,16 millones de toneladas.

Por el lado de la demanda, el USDA ajustó a la baja sus estimaciones de importaciones globales, que pasarían de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que implica una reducción del 2,6 % interanual. Este recorte responde principalmente a una menor demanda por parte de China, que disminuiría sus compras externas de 3,75 a 3,20 millones de toneladas (-12,5 %).

Este cambio en el comportamiento del principal importador mundial introduce una reconfiguración en los flujos comerciales. La estrategia china de limitar sus importaciones para proteger su producción interna reduce su participación en el comercio global desde niveles cercanos al 35 % en 2023 a menos del 27 % en la actualidad, el nivel más bajo desde 2020.

En contrapartida, otros mercados comienzan a ganar protagonismo. Estados Unidos incrementaría sus importaciones cerca de un 6 %, alcanzando un récord de 2,63 millones de toneladas, equivalentes al 22,5 % del comercio mundial. A esto se suma la Unión Europea, que también muestra una mayor demanda, consolidando entre ambos bloques una participación superior al 26 % del comercio global, con un diferencial clave: operan con precios más elevados que los del mercado chino.

En este escenario, el negocio internacional de la carne vacuna entra en una nueva fase, con menor dependencia de China y una mayor diversificación de la demanda, en un contexto donde la oferta global comienza a ajustarse tras varios años de expansión.

[Foto: Carne vacuna / Archivo / Productiva C&M]

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