Desde el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) señalaron que, tras más de una década de vacunación sistemática, la evidencia científica respalda un cambio de paradigma: priorizar la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta rápida por encima de la inmunización contra serotipos ya erradicados.
De acuerdo con el reporte oficial, de las siete variedades existentes del virus de la fiebre aftosa (O, A, C, SAT 1, SAT 2, SAT 3 y Asia 1), históricamente solo las tres primeras circularon en las Américas. Gracias a los avances regionales y a la estrategia implementada por Paraguay, el país ya dejó de vacunar contra el serotipo C y ha optimizado su enfoque contra los serotipos O y A.
El Senacsa subraya que el riesgo de reintroducción de estos serotipos es «extremadamente bajo». Esto se debe a que las variedades SAT y Asia 1 nunca estuvieron presentes en la región y a que los sistemas de vigilancia actuales permiten una detección temprana sin necesidad de mantener campañas de vacunación masivas para cepas erradicadas.
Eficiencia técnica y económica. El comunicado enfatiza que, en el contexto actual, resulta más eficaz y eficiente para Paraguay invertir recursos en reforzar la detección precoz y la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad. Esta transición es vista como un paso fundamental para que Paraguay avance hacia un mejor estatus sanitario, lo cual es clave para la apertura de mercados internacionales más exigentes y competitivos.
«Paraguay está listo para avanzar hacia un mejor estatus sanitario de fiebre aftosa», concluye el documento, reafirmando que la solidez de los sistemas de vigilancia es hoy la garantía principal de la sanidad animal del país, permitiendo una gestión de recursos más inteligente para el sector productivo.
[Foto: Vacunación antiaftosa / Archivo / Productiva C&M]


