El Gobierno de Uruguay declaró la emergencia agropecuaria por déficit hídrico en distintas zonas del país, en una medida que regirá por 90 días y alcanza a productores ganaderos, lecheros, agrícolas y granjeros, ante el marcado deterioro de la disponibilidad de agua en los suelos.
Según informó Rurales El País, la resolución fue adoptada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) tras constatarse, en las últimas semanas, un agravamiento de los indicadores hídricos.
La declaratoria comprende la totalidad de los departamentos de Canelones, Maldonado y Montevideo, además de seccionales específicas en Durazno, Flores, Florida, Lavalleja, Rocha, San José y Treinta y Tres.
El MGAP fundamentó la decisión en informes técnicos elaborados por la Comisión de Emergencias Agropecuarias, con datos del Instituto Uruguayo de Meteorología y del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, que evidencian precipitaciones por debajo de lo normal y niveles críticos de humedad en los suelos.
El escenario climático adverso se arrastra desde fines de 2025 y ha reducido de forma significativa las reservas hídricas. En el plano productivo, la falta de lluvias afecta el crecimiento de pasturas naturales y mejoradas, compromete la disponibilidad de forraje para la ganadería y genera estrés en cultivos de verano y de segunda ocupación. En lechería, la menor oferta de pasto impacta en la producción individual y en la eficiencia de los sistemas.
La emergencia no implica automáticamente compensaciones económicas, pero habilita al Poder Ejecutivo a instrumentar herramientas de apoyo, como facilidades crediticias, reprogramación de vencimientos y otras medidas de alivio financiero para los productores de las zonas afectadas. Asimismo, se prevé un monitoreo permanente de la situación climática, con posibilidad de ampliar o extender la medida si las condiciones no mejoran.
En varias regiones ya se observan ajustes de carga, decisiones comerciales anticipadas y mayor uso de suplementación estratégica, en un contexto donde la presión sobre los costos se convierte en un factor clave, especialmente en sistemas de cría y recría altamente dependientes de la base forrajera.
[Foto: Sequía / Gentileza Rurales El País]


