La ganadería paraguaya, reconocida por su base pastoril, desde hace décadas enfrenta un desafío estructural que condiciona su potencial productivo; el manejo y la calidad de sus pasturas. Así lo advirtió el Dr. Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), al analizar cómo el país puede obtener un mayor rédito de su producción a pasto. Sostuvo que la regeneración de pasturas debe convertirse en una prioridad estratégica.
El directivo hizo hincapié en que cerca del 90 % de los productores trabaja con pasturas degradadas. Esto no implica que el 90 % de la superficie esté degradada, sino que la gran mayoría de los establecimientos presenta algún grado de pérdida de potencial productivo. “Una pastura degradada es aquella que ya no expresa los kilogramos de materia seca por hectárea para los que fue diseñada”, explicó.
Sánchez ejemplificó que, si una semilla promete 5.000 kilos de materia seca por hectárea y al año siguiente apenas produce 3.000 o 2.500 kilos, el sistema ya está mostrando señales claras de deterioro. Esta caída responde, principalmente, a deficiencias en el manejo del suelo, falta de rotación, escasa fertilización y problemas de aireación. “Ahí es donde como país tenemos una gran debilidad: en la gestión para mantener la productividad de las pasturas”, subrayó.
Para el referente técnico, el camino pasa por recuperar el enfoque en el suelo como punto de partida del sistema productivo. La regeneración de pasturas, sostuvo, debe convertirse en una prioridad estratégica. “Tenemos que volver a mirar primero el suelo, porque de ahí nace todo. Si recuperamos el potencial del suelo, recuperamos la pastura y, por ende, la capacidad de producir más alimento”, señaló.
Si bien reconoció que las inclemencias climáticas inciden en el rendimiento, insistió en que el manejo humano es determinante. “Aun con eventos adversos, tenemos capacidad de adaptación y mitigación. Pero eso depende de cómo manejemos nuestros recursos”, afirmó.
Desde la MPCS consideran que mejorar la eficiencia de las pasturas no solo incrementará la oferta de alimento a nivel predial, sino que generará un efecto multiplicador en toda la cadena cárnica. En un contexto donde la productividad y la competitividad son claves para sostener el crecimiento del hato y las exportaciones, la recuperación del potencial forrajero aparece como una de las herramientas más inmediatas y de mayor impacto para la ganadería nacional.
[Foto: Ganado – pasturas /Archivo / Productiva C&M]


