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El cultivo de maní, con desafíos de logística y de equipos para la cosecha

El maní es un rubro en expansión, principalmente en el norte, pero enfrenta desafíos como la logística y la disponibilidad de equipos para la cosecha. El Ing. Agr. Fabián Pereira, directivo de GPSA, destacó para Productiva, que el cultivo requiere una infraestructura diferente, incluyendo arrancadores y cosechadoras especializadas costosas, que colectan alrededor de 300 ha por año, que limita el acceso a contratistas para ofrecer el servicio. A pesar de estos desafíos, afirmó que San Pedro se convertirá en una de las capitales de la producción de maní del Paraguay. El maní es un rubro en expansión, con fuerte crecimiento en el departamento de San Pedro, al ser un cultivo rústico que tolera muy bien la falta de humedad, pero también enfrenta desafíos estructurales importantes, como la logística y la disponibilidad de equipos para realizar la cosecha. “El cultivo del maní no es fácil, porque necesitás de una infraestructura diferente”, aseguró. El profesional explicó que, para mantener un buen nivel productivo, para empezar, se requiere una buena calidad de semillas, aparte de maquinarias especiales para realizar la colecta. “El cultivo del maní necesita unos arrancadores que no se consiguen fácilmente y que tienen un proceso de efectividad demasiado importante”, remarcó. En ese aspecto, enfatizó la importancia de realizar efectivamente el trabajo, para no generar pérdidas, ya que una vez que se quede la producción debajo del suelo, no hay manera de revertir la situación. “El trabajo de arrancado tiene que ser de alta eficiencia y un trabajo muy profesional. Después viene la cosecha, a medida que le dejamos al cultivo fuera o mismo que se quede adentro, el cultivo va perdiendo muchísima humedad y va perdiendo la hoja y, al perder la hoja, también va desprendiéndose del grano. Entonces, la cosecha tiene que ser en el momento exacto para no perder esa producción”, acotó. En ese sentido, el profesional mencionó que una cosechadora de maní solo puede hacer alrededor de 300 hectáreas por año y que son máquinas costosas de alrededor de USD 500 mil, lo que no es un negocio para que los contratistas puedan comprar y ofrecer el servicio, como ocurre con otros cultivos. “El contratista hoy está cobrando más o menos entre USD 150 y USD 180 por hectárea. Entonces, vos compras una máquina, de USD 500 mil, pero el ingreso que vos tenés por el servicio de cosecha en esas 300 hectáreas, que como máximo puede hacer por un año, es de USD 70, USD 80 mil. Tenés que esperar casi 10 años para poder pagar una máquina”, remarcó. Subrayó que es un rubro que tiene la limitación de máquinas, además, del mercado. “Hay que hacer escalonadamente y con una eficiencia impresionante para poder sacar el máximo potencial de un cultivo que tiene toda la posibilidad de desarrollarse en condiciones adversas y en suelos adversos”, aseguró. Recalcó que el maní es un cultivo caro y lento, que no se puede acelerar mucho los procesos de cosecha. Agregó que el traslado también es bastante costoso, ya que una carreta solo lleva unos 18.000 kilos, por lo que muchas veces se busca ampliar la capacidad de carga de los camiones, levantando los costados. “Levantando un poco más las carrocerías se puede llevar 22.000 a 23.000 kilos y que el flete no sea un impacto negativo para transportar a todos los lugares. Hoy, la gran mayoría de todo el maní producido en el departamento de San Pedro se está yendo hasta Campo 9”, señaló y acotó que es un flete aproximado de 300 km. En cuanto al punto de equilibrio, considerando todas estas variables, Pereira dijo que no está menos de 3000 kg/ha. “Hoy, a estos precios, el productor tendría que estar produciendo por encima de los 3.000 kilos por hectárea para pagar ese punto de equilibrio”, manifestó. A pesar de todos estos desafíos que presente el cultivo, Pereira afirmó que el departamento de San Pedro va a ser una de las capitales de la producción de maní del Paraguay. [Foto: Cultivo de maní, Grupo GPSA / Gentileza]

El maní es un rubro en expansión, principalmente en el norte, pero enfrenta desafíos como la logística y la disponibilidad de equipos para la cosecha. El Ing. Agr. Fabián Pereira, directivo de GPSA, destacó para Productiva, que el cultivo requiere una infraestructura diferente, incluyendo arrancadores y cosechadoras especializadas costosas, que colectan alrededor de 300 ha por año, que limita el acceso a contratistas para ofrecer el servicio. A pesar de estos desafíos, afirmó que San Pedro se convertirá en una de las capitales de la producción de maní del Paraguay.

El maní es un rubro en expansión, con fuerte crecimiento en el departamento de San Pedro, al ser un cultivo rústico que tolera muy bien la falta de humedad, pero también enfrenta desafíos estructurales importantes, como la logística y la disponibilidad de equipos para realizar la cosecha. “El cultivo del maní no es fácil, porque necesitás de una infraestructura diferente”, aseguró.

El profesional explicó que, para mantener un buen nivel productivo, para empezar, se requiere una buena calidad de semillas, aparte de maquinarias especiales para realizar la colecta. “El cultivo del maní necesita unos arrancadores que no se consiguen fácilmente y que tienen un proceso de efectividad demasiado importante”, remarcó.

En ese aspecto, enfatizó la importancia de realizar efectivamente el trabajo, para no generar pérdidas, ya que una vez que se quede la producción debajo del suelo, no hay manera de revertir la situación.

“El trabajo de arrancado tiene que ser de alta eficiencia y un trabajo muy profesional. Después viene la cosecha, a medida que le dejamos al cultivo fuera o mismo que se quede adentro, el cultivo va perdiendo muchísima humedad y va perdiendo la hoja y, al perder la hoja, también va desprendiéndose del grano. Entonces, la cosecha tiene que ser en el momento exacto para no perder esa producción”, acotó.

En ese sentido, el profesional mencionó que una cosechadora de maní solo puede hacer alrededor de 300 hectáreas por año y que son máquinas costosas de alrededor de USD 500 mil, lo que no es un negocio para que los contratistas puedan comprar y ofrecer el servicio, como ocurre con otros cultivos.

“El contratista hoy está cobrando más o menos entre USD 150 y USD 180 por hectárea. Entonces, vos compras una máquina, de USD 500 mil, pero el ingreso que vos tenés por el servicio de cosecha en esas 300 hectáreas, que como máximo puede hacer por un año, es de USD 70, USD 80 mil. Tenés que esperar casi 10 años para poder pagar una máquina”, remarcó.

Subrayó que es un rubro que tiene la limitación de máquinas, además, del mercado. “Hay que hacer escalonadamente y con una eficiencia impresionante para poder sacar el máximo potencial de un cultivo que tiene toda la posibilidad de desarrollarse en condiciones adversas y en suelos adversos”, aseguró.

Recalcó que el maní es un cultivo caro y lento, que no se puede acelerar mucho los procesos de cosecha. Agregó que el traslado también es bastante costoso, ya que una carreta solo lleva unos 18.000 kilos, por lo que muchas veces se busca ampliar la capacidad de carga de los camiones, levantando los costados.

“Levantando un poco más las carrocerías se puede llevar 22.000 a 23.000 kilos y que el flete no sea un impacto negativo para transportar a todos los lugares. Hoy, la gran mayoría de todo el maní producido en el departamento de San Pedro se está yendo hasta Campo 9”, señaló y acotó que es un flete aproximado de 300 km.

En cuanto al punto de equilibrio, considerando todas estas variables, Pereira dijo que no está menos de 3000 kg/ha. “Hoy, a estos precios, el productor tendría que estar produciendo por encima de los 3.000 kilos por hectárea para pagar ese punto de equilibrio”, manifestó.

A pesar de todos estos desafíos que presente el cultivo, Pereira afirmó que el departamento de San Pedro va a ser una de las capitales de la producción de maní del Paraguay.

[Foto: Cultivo de maní, Grupo GPSA / Gentileza]

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