Con 3.19 millones de toneladas procesadas, la agroindustria paraguaya cerró el 2025 con la mayor molienda de soja de los últimos años y una utilización del 81 % de su capacidad instalada, de acuerdo con los datos proveídos por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
El dinamismo también se reflejó en las ventas externas de derivados industrializados, que generaron USD 1154 millones, que representa un crecimiento interanual del 17 %.
Sin embargo, estos resultados estuvieron impulsados, principalmente, por condiciones externas favorables. A pesar del mayor procesamiento, el valor total exportado del complejo soja (granos, harina y aceite), que cerró el año en USD 3502 millones, cayó 15 %, lo que refleja los desafíos pendientes en materia de competitividad, costos y reglas de largo plazo. La participación industrial en el complejo soja es del 33 %.
Sobre este escenario, conversó con Productiva el presidente de la Cappro, Raúl Valdez: “Por una buena producción de soja que tuvimos en el 2025, por cuestiones coyunturales de la dinámica regional del mercado, hubo mayor disponibilidad o un mejor precio para compra de materia prima para industrializar acá en Paraguay”.
Señaló que el 2025 cerró con un nivel de utilización de la capacidad instalada superior al 80 %, un registro elevado para el sector, aunque todavía distante del nivel considerado óptimo. “Aún existe una brecha de al menos 20 % para alcanzar el uso pleno de la capacidad industrial que se busca”, puntualizó.
Valdez recordó que desde el 2019 la industria venía operando con promedios cercanos al 60 % de utilización, por lo que el desempeño observado en 2025 debe interpretarse como un fenómeno coyuntural, sin garantías de sostenibilidad en el tiempo. En ese sentido, advirtió que este resultado no responde necesariamente a fortalezas estructurales ni a políticas industriales consolidadas en el país, sino a condiciones externas favorables.
Asimismo, remarcó que la dinámica del sector está fuertemente condicionada por las decisiones que adopten los países vecinos, cuyas economías de escala son ampliamente superiores a la de Paraguay. “Cualquier ajuste en sus políticas internas termina impactando, de manera casi inmediata, en la comercialización del grano a nivel local”, enfatizó.
Políticas y desafíos por delante. Desde el gremio sostienen que el desafío hacia adelante está en transformar un buen año en una tendencia sostenible, con políticas que incentiven la industrialización y fortalezcan la agroindustria como eje del desarrollo del país.
“El 2025 demuestra lo que la agroindustria paraguaya puede lograr cuando las condiciones acompañan. El desafío ahora es convertir este récord en una senda sostenida de desarrollo, con una visión de largo plazo que consolide al valor agregado como eje del crecimiento”.
El 2025 agroindustrial en números:
– Molienda récord: 3.19 millones de toneladas
– Uso de capacidad instalada: 81 %
– Divisas del complejo soja (grano, harina y aceite): USD 3502 millones
– Exportaciones industriales de soja: USD 1154 millones (+17 % interanual)
– Participación industrial en el complejo soja: 33 % (+9 p.p.)


