En un plazo de entre tres y cinco años se puede llegar a los niveles propuestos de 15 millones de toneladas de soja y de 10 millones de maíz, pero para romper el estancamiento es importante identificar los cuellos de botella, afirmó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Agregó que el comportamiento cíclico del precio de los commodities afecta, principalmente, a los pequeños productores, que hoy conforman el 23 % de la producción de soja de nuestro país.
Durante la evaluación anual del sector agrícola en el agroclásico de los domingos, el titular de la UGP comentó que la presente campaña se definirá dentro de 20 a 25 días y que la superficie de siembra está alrededor de 3.600.000 hectáreas. Enfatizó que el objetivo es alcanzar las 3.700.000 hectáreas, pero nuevamente en esta zafra no se pudo lograr el objetivo.
“Nuestro objetivo es llegar a 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de maíz, que nos posicionaría en una plataforma diferente a la actual y romper esa parálisis que hay en el campo, porque hay un freno y tenemos que determinar cuáles son los cuellos de botella y poder avanzar en tres a cinco años a esos niveles que nos planteamos”, enfatizó.
Destacó el avance de la agricultura en las últimas décadas y la posibilidad de seguir creciendo y seguir siendo el principal motor de la economía nacional:
“Si miramos en perspectiva el año 1991 en 5 rubros: soja, maíz, arroz, trigo y girasol, producíamos dos millones de toneladas. Hoy estamos cerca de 20 millones de toneladas en esos cinco rubros, pero queremos más porque el campo da para seguir siendo el motor de la economía”.
El titular de la UGP consideró la importancia de un manejo adecuado desde el punto de vista de la producción para lograr una mayor productividad, considerando el comportamiento cíclico del precio de los commodities.
“Hasta 2015 tuvimos un ciclo de precios muy altos, después vino una caída brusca, tuvimos que conseguir recursos para la refinanciación, era difícil de explicar que tuvimos muy buena producción, pero no teníamos plata para pagar la deuda. Después del 2020 tuvimos un repunte llegando hasta 2023 y luego comenzó nuevamente la caída y estamos en ese escenario”, describió.
Comentó que dentro de un escenario de precios bajos el productor decide poner freno sobre algunas inversiones que pueden esperar. “Pero sí, en temas de capacitación de actualización en el uso de tecnología, el productor está fuerte”, aseguró.
Explicó que estos embates cíclicos les afectan, principalmente, a los pequeños productores que hoy representan el 23 % de la producción de soja de nuestro país.
Cristaldo recordó que la campaña inició con un costo de producción elevado y por segundo año consecutivo con un escenario de precios bajos, lejos de aquel 2023 cuando el productor recibía por la soja USD 500 la tonelada.
“Este año se apuntaba USD 350, USD 360 y vendimos a USD 320 y USD 330 la tonelada. Es decir, el precio no está en nuestras manos. Lo que sí está en nuestras manos es manejar lo mejor posible nuestro cultivo y llevar a tener la mayor producción”, acotó.
Recordó que la última zafra en la región oriental se dividió en dos bloques: el centro, sur y este, con buenos rendimientos en torno a los 3000 kg/ha, y el norte, con un muy bajo rendimiento de 1300 kg/ha de promedio. “De nuevo en un escenario de no poder cumplirse los compromisos para la gente del norte”, lamentó.
Resaltó que, en general, a nivel país el volumen de los 10 millones de toneladas que se esperaba de zafra no se consiguió, pero con la zafriña y la producción del Chaco se pudo alcanzar. Subrayó que en línea general se tuvo un buen volumen de cosecha, pero los productores del norte nuevamente fueron afectados.
“Tuvimos un régimen de lluvia muy bueno hasta el 19 de diciembre y después vinieron las complicaciones. En San Pedro hubo una reducción de área de siembra, es el único departamento donde detectamos, y el clima fue determinante”, remarcó.
[Foto: Héctor Cristaldo / Nación Productiva]


