El sector ganadero paraguayo atravesó múltiples dificultades en este 2023 y el negocio dejó de ser previsible debido a la irregularidad de los precios y las exportaciones, tanto así que muchos productores ven a la ganadería como una actividad de riesgo, señaló a Nación Productiva el Dr. Mario Balmelli, presidente de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP).

 

El ganadero paraguayo se caracteriza por realizar grandes inversiones, por lo que hoy la mayor preocupación de los productores es que “el negocio dejó de ser previsible” por la inestabilidad de precios y las condiciones irregulares de exportación, destacó el entrevistado al agroclásico de los domingos. “Es difícil invertir para tecnificar, para hacer una reserva forrajera fuerte; no es ya un negocio atractivo, es riesgoso”, precisó.

 

Balmelli indicó a Nación Productiva que este 2023 fue difícil, sumado a los años de sequía que el productor fue arrastrando y el déficit de agua ocasionado por el retraso de las lluvias en el Chaco. “Llegó el 2023, no se dieron los resultados esperados y las refinanciaciones fueron a otras tasas”, sostuvo. “El negocio se volvió imprevisible. La ganadería se convirtió en un negocio de riesgo”, acotó.

 

Indicó que la ganadería se volvió riesgosa. Dijo que a pesar de que el productor está acostumbrado a invertir en tecnificación la mala situación se pudo evidenciar con la disminución del ganado confinado.

 

No hay condiciones de confinar ganado a no ser que uno asuma un determinado riesgo aun con la tremenda baja del maíz o recursos forrajeros. Creemos haber avanzado en condiciones de manejo, genética, sanidad y otras cuestiones; sin embargo, estando en la línea de largada como Fórmula 1, no nos animamos a dar el paso”, declaró Balmelli.

 

El profesional también mencionó que la variabilidad de precios ha limitado la reinversión en el mantenimiento de la infraestructura durante el 2023, lo que cual repercute en el factor social porque el sector productivo actualmente emplea 251 000 trabajadores, incluidos los productores, y se limita la mano de obra, afirmó.

 

Mencionó que otro aspecto que se resintió en este 2023 es la inversión en tecnologías. El representante de la ARP recordó que Paraguay progresó bastante en los últimos 20 años e hizo una importante inversión en genética, en parte apalancada por los créditos adquiridos.

 

Insistió en que en 2004 Paraguay exportaba 55 000 toneladas de carne y debía USD 75 millones. Al cierre del 2022 esa cifra se elevó a USD 1722 millones, explicó.

 

El titular de la Comisión de Carne de la ARP subrayó que dentro del Mercosur el país que realmente tiene condiciones de crecer en ganadería es Paraguay, pero la imprevisibilidad del negocio es actualmente la mayor preocupación del sector productivo.

 

Ante las proyecciones del descenso de las exportaciones en 2023, mencionó que Paraguay produce carne para 70 a 80 millones de personas y necesita exportar.

 

Indicó que esa necesidad se evidenció aún más en setiembre pasado con la caída de la faena y de los precios a niveles estrepitosos, ya que hubo una faltante de costilla en el mercado interno. Con esto dijo que se cayó el mito de que “cuando se exporta más carne sube el precio y falta carne para el consumo local”. Al contrario, acotó que existen mayores cortes para consumo interno.

 

Explicó que, según datos del Banco Central Del Paraguay (BCP), el 26 % del Índice de Precios al Consumidor (IPC) está determinado por los alimentos. El 6,2 % de eso corresponde al consumo de carne y el 2,1 % de ese valor es realmente lo que el país exporta.

 

El 80 % del componente de carne dentro del IPC es del corte de consumo local”, destacó.

 

[Foto icon-camera : Nación Productiva]