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Agricultura

Ociosidad de la industria molinera llega al 49%

La ociosidad de la industria molinera local llega actualmente a casi el 50 % de la capacidad de procesamiento anual, que es de 1 280 000 toneladas, ya que solo se están procesando 650 000 toneladas, según se desprende de lo mencionado por Johnny Hildebrand, presidente de la Cámara Paraguaya de Molineros (Capamol) y vicepresidente de Hilagro S.A., a Nación Productiva.   En entrevista con Nación Productiva, programa emitido los domingos a las 20:00 en canal PRO, Johnny Hildebrand precisó que a nivel nacional la capacidad total de molienda de trigo es de 1 280 000 toneladas anuales; sin embargo, solo se están procesando 650 000 toneladas al año, lo que indica un bajo nivel de aprovechamiento, pues hay un 49 % restante que no se está utilizando.   Pese al volumen ajustado de trigo obtenido en los últimos años, Hildebrand señaló que a nivel local no hubo mayores inconvenientes en cuanto a materia prima para satisfacer la demanda nacional, pero aún existe una limitación en cuanto a capacidad de molienda.   Hildebrand precisó también la importancia de la exportación de productos terminados. En ese sentido, comentó que desde la empresa observan una ventana de oportunidad para comercializar mayores volúmenes de harina de trigo y así hacer conocer más al producto paraguayo.   Insistió en que Hilagro viene realizando inversiones para la exportación de productos industrializados de trigo y obtener clientes referenciales. Además, dijo que localmente muchas empresas están apostando por dar un valor agregado a los derivados del trigo, en búsqueda de nuevos mercados.   [Foto icon-camera : Grupo Hilagro S.A.]  

Agricultura

Siembra de arroz se consolida en nuevas regiones a fuerza de tecnificación

La actividad agrícola demanda conocimiento y tecnología para alcanzar altos niveles de productividad y con ello mejorar la rentabilidad del negocio, pero, en un primer paso, el inicio de una unidad de producción genera mucha incertidumbre e incluso temor a la hora de emprender; sin embargo, a fuerza de inversiones y mucho coraje, los productores de arroz siguen apostando por regiones que anteriormente no pasaban de ser terrenos sin actividad agrícola o con una ganadería tradicional de baja carga animal.   En Productiva presentamos el enorme trabajo desarrollado en la localidad de Villa Oliva, departamento de Ñeembucú, en donde en el 2014 comenzó a forjarse el camino de uno de los más importantes proyectos agroindustriales de arroz, de la mano de Villa Oliva Rice.   En una visita realizada a este establecimiento, el gerente de la compañía Caio Melo recordó que cuando llegaron a este campo existían varios desafíos para poder producir arroz y desarrollar la región como un área agrícola productiva.   “Encontramos muchos desafíos por el camino y varios años después estamos con una superficie de 8500 hectáreas de cultivo y cada año contamos con mejor producción. Desde el principio pasamos por desafíos con los cambios que hicimos y creo que trajimos mucho desarrollo a la región de Villa Oliva”, explicó.   Inicialmente, estos campos eran esteros y no tenían caminos ni infraestructura. El trabajo arrancó desde cero con todo un equipo nuevo que demandó capacitación y conocimiento, con el fin de aplicarlos en este emprendimiento.   Melo dijo que Villa Oliva Rice S.A. desarrolla todos los pasos hasta llegar a la mesa de los consumidores. “Procuramos hacer todas las etapas desde la siembra hasta el último proceso del arroz blanco para que vaya a la mesa de los usuarios”, resaltó.   Campaña. Este año, Villa Oliva Rice -así como todos los productores de la región- pasó por una gran dificultad ante la bajante histórica del río. “Creo que nunca se registró una baja tan grande como esta”, acotó.   Mencionó que esta situación demandó un gran trabajo en la organización de las parcelas para que no falte agua en el ciclo de producción del arroz.   Dijo que la empresa posee una superficie cultivada de 8500 hectáreas. Las primeras siembras arrancaron en agosto del 2020, cuando sembraron 5000 hectáreas sin un normal caudal de agua. Recién a finales de setiembre, con las primeras precipitaciones, comenzó a germinar el cultivo.   Pese a todos los inconvenientes presentados por la falta de agua en prácticamente todo el ciclo del cultivo, en esta unidad de producción el promedio de rendimiento fue de 8300 kg de arroz seco y limpio por hectárea.   Manejo de agua. Villa Oliva Rice tiene un proyecto de reciclaje de agua para trabajar con reservorios, con el fin de que no falte agua en las parcelas. “El agua que pasa por las parcelas retorna otra vez en forma de bombeo mecánico y de esa forma podemos cubrir toda la necesidad del establecimiento”, refirió el gerente.   En cuanto a la fertilización, en esta unidad emplean 100 kg de potasio y 120 kg de fosfato monoamónico (MAP) y en algunas parcelas, 220 kg de urea. Melo acotó que este manejo varía con relación a años anteriores, sobre todo en cuanto al nitrógeno, ya que incide en la altura de la planta. Explicó que como la superficie es muy plana, un manejo desbalanceado del agua puede generar en algunas áreas problemas de vuelco una vez que la planta crezca. “Afortunadamente, no es el caso de este año porque la planta tuvo un porte medio y buenos rendimientos”, explicó.   Expresó que realizaron la aplicación de nitrógeno con base en la altura de la planta y la cantidad varía de 180 a 220 kg de este nutriente en tres aplicaciones: una terrestre y otras dos aéreas.   La presión de malezas viene aumentando, pero en esta compañía se utilizan los materiales Clearfield, aunque también existen variedades comunes que son manejadas con control manual y sistema de piola, guantes, esponja y glifosato. “El manejo de Clearfield compensa el costo, dependiendo de la cantidad y del arroz colorado, pero es fundamental realizar el manejo de verano para la limpieza de las parcelas”, precisó.   Soja. En la zafra 2019/20 la empresa desarrolló una primera experiencia de siembra de soja sobre 800 hectáreas, mediante una rotación de cultivos de modo a que se puedan limpiar las parcelas de arroz colorado. Añadió que el arroz cultivado sobre siembras anteriores de soja presentó una gran diferencia, en comparación con las otras parcelas que no fueron sembradas con la oleaginosa.   “Vamos a ir rotando, pero por la topografía del campo es muy difícil entrar con el cultivo de soja porque es una planta de secano y nosotros tenemos prácticamente esteros. Es un desafío muy grande, pero tenemos la tecnología para producir soja en campos bajos y el drenaje de siembra por surco es un sistema que trajimos del Brasil para fabricar en el taller un implemento que hace surcos de 70 cm y encima se siembra la soja, lo que facilita el drenaje”, manifestó.   Destacó que en el primer año de la siembra de soja la experiencia fue positiva, ya que se cubrió el costo de producción y hubo un reducido margen, aunque el beneficio mayor fue la limpieza de las parcelas del arroz colorado.   Cosecha. El trabajo de cosecha fue agotador, debido a las condiciones climáticas. Melo comentó que gracias a la gran capacidad de cosecha lograron concluir una zafra exitosa. Describió que cuentan con diez cosechadoras New Holland CR 980, cuatro cosechadoras CLAAS y dos New Holland TC 5090, que utilizan de forma tercerizada.   Expresó que en promedio cosechaban 2 millones de kilos por día. Explicó que en las parcelas que se iban cosechando, se incorporaba paja para que no se activara el banco de semillas y así se limpiaran las áreas de arroz colorado. Allí se utilizó el rolo cuchilla para luego hacer el drenaje, de modo

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Molienda a octubre, la más baja desde 2013

Hasta octubre el nivel de procesamiento de oleaginosas tuvo un buen desempeño, pues se alcanzaron 2 910 538 toneladas, pero a pesar de eso sigue siendo la cifra más baja registrada a esta altura del año desde el 2013, según datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).   De acuerdo con la Cappro, a octubre el procesamiento de oleaginosas alcanzó 2 910 538 toneladas, una cifra positiva, pero que se mantiene como el registro más bajo alcanzado a esta altura del año desde el 2013.   El valor registrado (2 910 538 toneladas) representa una disminución de 180 000 toneladas, en comparación con el acumulado hasta el décimo mes y una variación negativa de 9 %, con relación al promedio de 2017 y 2019, cuando se alcanzó 3 182 678 toneladas, es decir, una diferencia de 272 140.   El informe también señala que el buen desempeño de octubre está relacionado con las 328 281 toneladas de soja procesadas, uno de los registros más altos de los últimos años para el décimo mes del año; no obstante, que guarda relación con el comportamiento atípico de este año debido a los retrasos en el inicio de la cosecha de la oleaginosa y las adecuaciones por la pandemia de la COVID-19.   “Considerando lo poco que queda del año y que el mes de diciembre suele ser destinado en mayor medida a realizar los mantenimientos de rigor en las fábricas, ya resulta muy complejo esperar que se reviertan los números negativos que se han venido dando en la industria aceitera”, puntualiza el informe de la Cappro.   [Fuente: https://cappro.org.py/wp-content/uploads/2020/11/Bolet%C3%ADn-CAPPRO_Octubre_2020.pdf]  

Agricultura

Industrias de soja manejan 32% de ociosidad

Al cierre de mayo de este año la molienda acumulada de soja llegó a 1,32 millones de toneladas, es decir, un aprovechamiento del 68 % de la capacidad nominal de procesamiento. Esto significa que las industrias de crushing manejan un 32 % de ociosidad, de acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).   La molienda de soja lograda hasta el quinto mes de este año representa un aumento de 5 %, en comparación con el registro de abril (63 %); no obstante, se mantiene por debajo del 75 % alcanzado a mayo del 2019, según Cappro.   La Cappro también señala en su informe que pese a la buena estimación de la cosecha de la oleaginosa, su utilización se ha visto afectada por el retraso de la colecta. Esta condición dificulta mejorar este indicador a pesar de que se han cerrado algunos meses con mayor procesamiento que en 2019.   “Si tomamos en cuenta el alto nivel de aprovechamiento que se da normalmente entre junio y noviembre, resulta difícil retomar valores en torno al 80 % de utilización, si no se extiende el periodo de procesamiento”, indica el reporte del gremio.   En cuanto a la molienda acumulada de oleaginosas a mayo de este año, se ha registrado una reducción de 9,9 %, en comparación con el mismo periodo de 2019. Hasta el último mes se procesaron 1,33 millones de toneladas de soja y otros granos, 146 690 toneladas menos que los primeros cinco meses del año anterior, cuando se alcanzó un volumen de 1,48 millones de toneladas.   A pesar de una leve mejoría en el nivel de industrialización en mayo, la Cappro menciona que el procesamiento acumulado de oleaginosas se mantiene como el peor registro desde el 2013, año en el cual iniciaron operaciones algunas de las fábricas más grandes y otras estrenaban ampliaciones.   Estos datos se relacionan, principalmente, con el retraso en la cosecha de soja, que a su vez aplazó el inicio de la molienda y llevó a cerrar el peor inicio de año desde que la Cappro fue creada en el año 2008, indica el informe.   Esta situación fue amplificada por la actual pandemia, que llevó a que las industrias realicen ciertos ajustes en sus protocolos y en su operativa habitual para seguir trabajando y manteniendo la seguridad de sus colaboradores y todos los involucrados en la cadena de valor.   [Fuente: Cappro]  

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