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Agricultura

Trips ejercen presión en cultivos de soja en Caaguazú

El Ing. Agr. Gilmar Lorenzi, director de Farmer Green S.A., ubicada en Nueva Toledo, y miembro de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) filial Caaguazú, se refirió en Nación Productiva a la fuerte presión de trips que hay en este momento en cultivos de soja y agregó que ya empiezan a aparecer también las chinches, motivo por el cual destacó la importancia de realizar un buen monitoreo para hacer controles preventivos de plagas, así como también del uso de productos selectivos y direccionados. Además, dentro de las estrategias de manejo, resaltó la eficacia de un empleo integrado entre los químicos y los biológicos.   El profesional destacó que este es un año atípico debido a las precipitaciones dispersas y una ventana de siembra de prácticamente 45 días, por lo que señaló que van a tener mucho trabajo en la zona de Caaguazú, porque la soja está en distintos estadios.   “Al principio, por esa falta de precipitaciones, tuvimos inicialmente presencia de plagas de suelo, principalmente orugas. Y ahora está apareciendo mucho lo que es trips y también ya empiezan a aparecer las chinches”, mencionó.   Es por ello que explicó que están usando productos selectivos en las primeras aplicaciones, respaldados en algunos trabajos investigativos. “Tenemos algunos estudios, por ejemplo, para control de orugas, los productos fisiológicos”, precisó.   Asimismo, indicó que estos productos también tienen efectos en los huevos de las chinches. “Tratamos de ir posicionando productos selectivos, direccionados específicamente para aquellas determinadas plagas”, acotó.   Señaló que todavía no tienen presión de chinches, pero están atentos, porque este es el momento donde aparecen estos insectos, que realizan la migración desde su refugio en el monte, lo que normalmente trae ciertas resistencias.   Señaló que este es un momento clave, la fase de migración, por lo que le recomendó al productor estar muy atento para identificar la plaga dentro de la cultura y actuar en consecuencia.   Comentó que el año pasado hubo mucha presión de chinches, por lo que se tuvo que hacer cinco aplicaciones, inclusive en algunas parcelas hasta seis, cuando que lo normal suele ser dos o tres intervenciones.   “Toda intervención tiene su inversión que va incrementando los costos finales. Por una entrada tardía o por una presión excesiva termina cargando los costos finales”, recalcó.   Explicó que la decisión de no aplicar temprano en el mediano o largo plazo va a tener consecuencias dentro de la misma cultura.   “Muchas veces el productor por cuestión de querer economizar acaba atrasando su entrada o entrando con productos que no sean bien direccionados, entonces la plaga viene, coloniza y se multiplica. La incidencia en la parte reproductiva puede causar pérdidas incalculables”, remarcó.   Añadió que desde su compañía actúan fuertemente con los bioinsecticidas en la zona, principalmente de forma preventiva. Destacó que estos productos normalmente actúan durante todo el ciclo agrícola y no solamente sirve para un cultivo.   Resaltó el uso de los productos biológicos con los productos químicos, dentro de un manejo bien integrado, con resultados positivos para controlar la incidencia de las plagas.   “Ahí es cuestión de ajustar qué tipo de productos vamos a usar, pero tenemos que actuar, si no, las consecuencias pueden ser terribles con pérdidas tremendas”, concluyó.   [Foto: Ing. Agr. Gilmar Lorenzi / Archivo / Gentileza]

Agricultura

Retraso de la siembra compromete la zafriña de soja 2025 en Caaguazú

Gilmar Lorenzi, productor y miembro de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, filial Caaguazú, mencionó a Productiva que el retraso de la siembra de la oleaginosa por falta de precipitaciones “va a afectar sí o sí a la zafriña de soja 2025”. Agregó que en un año normal el 60 % del área agrícola en el departamento es destinado a la producción de soja de segunda zafra.    Si bien la siembra en el departamento de Caaguazú ya está prácticamente terminada, con el 97% de la superficie agrícola cubierta, el inicio de la campaña presentó un retraso importante por falta de precipitaciones.   «Tuvimos un retraso de la siembra; se hizo una pequeña siembra inicial de 15 % a partir del 2 al 15 de setiembre, posterior a esa fecha se pudo avanzar otro 35 %, ese si está germinado, está en la parte vegetativa entre V3 y V4, en una condición muy buena, y después se tuvo una segunda ronda al final de setiembre más de 30 a 40 % y esa siembra recién está germinando, y una última más hace una semana con poca humedad», explicó el ingeniero agrónomo.   Comentó que esta es una campaña que desde el inicio presentó desafíos en el departamento, debido a una ventana larga de siembra de alrededor de 50 días de trabajo, cuando que la implantación suele durar en torno a los 30 días, pero este año se extendió por falta de lluvias. Agregó que esta situación indefectiblemente tendrá consecuencias en la segunda zafra o zafriña.   «Ayer mismo teníamos la previsión de buena precipitación, a nosotros no nos tocó en nuestra zona de trabajo, que es la zona de Nueva Toledo, Vaquería, Yhú, San Joaquín e Itakyry. Entonces, acaba preocupando bastante al productor porque va a afectar sí o sí la siembra de segunda zafra», lamentó.   Al respecto, Lorenzi precisó que el planteamiento de la zafriña 2025 va a depender mucho del factor clima. Acotó que inclusive hubo algunas parcelas que se tuvieron que resembrar la soja por la falta de humedad en el suelo, por lo que esta situación sumada a la implantación tardía de otros campos, va a prolongar la retirada de la producción de la campaña principal y repercutirá en la producción de la segunda zafra, afirmó el productor.   «Es un poco temprano todavía para definir, pero se va diseñando ya lo que va a ser la zafriña, yo creo que hay una cierta tendencia de maíz y de manejo de cobertura o esperar directamente lo que es el trigo para el año que viene, para la ventana de soja zafriña queda muy apretada para hacer en la normalidad en la región, que sería el 60 % del área cultivada»,  mencionó.   Remarcó que el productor está con mucha incertidumbre, ya que faltan lluvias para que germine la última tanda de siembra y para que la soja que ya está germinada tenga un desarrollo interesante. “El desarrollo inicial define mucho la productividad más adelante”, aseguró.   En cuanto al costo de producción, señaló que en campo propio el punto de equilibrio está en torno a 1500 kg por hectárea, mientras que en tierra alquilada asciende a 2500 kg por hectárea.   Comentó que la campaña pasada cerró con un rinde promedio bueno, de entre 3500 a 3600 kg por hectárea. Recordó que la soja tempranera salió bien, pero la tardía fue alcanzada por la sequía, que junto a la alta temperatura afectaron el rinde. Así también, precisó que el año pasado el costo de producción fue elevado, por lo que con un rinde mediano de productividad, el productor tuvo muy poca rentabilidad.   En cuanto a la soja zafriña de la última campaña, mencionó que no salió prácticamente nada, porque fue afectada por la sequía.   «El que sembró soja sacó prácticamente para su semilla y muy poco excedente para el comercio y la zafriña de maíz con un rinde también mediano de 4000 kg por hectárea, el precio no estaba ayudando, pero por lo menos se cubrió el costo de producción”, agregó.   En cuanto al trigo, dijo que finalizó hace 15 días su cosecha en el departamento y se tuvo un promedio un poco más elevado de lo normal, pero tampoco fue una superproducción, por lo que también dejó poca rentabilidad.   Comentó que el uso de cobertura es una práctica común en el departamento, ya que muchas veces el productor deja de hacer su segunda zafra para realizar manejo de cobertura y corrección de suelo que es la base de la agricultura. Agregó que actualmente el agricultor apunta a la producción tecnificada y una mayor productividad, para lo cual es fundamental el manejo de suelo.   Por último, como mensaje final dijo que el productor tiene que mantener la esperanza y la fe, seguir haciendo lo que sabe hacer, mantener el foco, no hacer inversiones innecesarias, siempre controlando sus costos y beneficios. Además, recalcó que debe saber que la agricultura es así, a cielo abierto, dependiendo del factor clima, por lo que “debemos hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible y orar para que vengan las precipitaciones en la cantidad y en el momento correcto”, concluyó.   [Foto icon-camera : Ing. Agr. Gilmar Lorenzi / Gentileza]

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