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Exportaciones de productos procesados de soja superaron USD 555 millones a mayo

Los embarques de aceite, harina y cascarilla de soja generaron más de USD 555 millones al cierre del quinto mes del año, lo que representa un crecimiento de 22 % en la comparación interanual, según la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO). Los productos procesados representan el 22 % de los ingresos del complejo soja y el año pasado llegaron a 46 países. Para el gremio, cada tonelada industrializada suma empleo, tecnología y valor agregado, consolidando a Paraguay como proveedor de alimentos en el mundo. Hasta el mes de mayo, la venta al exterior de productos industrializados a partir de la soja (aceite, harina y cascarilla) alcanzaron USD 555,25 millones, una mejoría del 22 % si se compara con el mismo periodo del 2025. De esta manera, la industria representa el 22 % de todos los ingresos generados por el complejo soja, una variación de -4 puntos porcentuales frente a la participación que se había conseguido al quinto mes del año pasado. Sin embargo, la cotización internacional en alza del aceite de soja -principalmente para su uso como biocombustible ante la escasez del petróleo- permitieron un mayor crecimiento en el ingreso de divisas que superó lo proyectado. Mientras las toneladas exportadas aumentaron un 7 %, el valor de las exportaciones registró un crecimiento del 26 %, reflejando el impacto positivo de los precios sobre el desempeño. El análisis de los destinos de exportación muestra una diferencia marcada entre la harina y el grano de soja; mientras que la última se concentra fuertemente solo en dos mercados, la primera llega a muchos más destinos, abriéndose paso en varios países en cuatro de los cinco continentes del mundo. Esta diversificación que facilita la industria (gracias a los productos del procesamiento de oleaginosas) reduce la exposición a cambios externos en la demanda, fortaleciendo la resiliencia del sector exportador. En este contexto, resulta fundamental preservar los mercados actuales, lo que se logrará con una política de fortalecimiento de la industria. En síntesis, a mayor industrialización de nuestras materias primas, más destinos para los productos nacionales, menor dependencia de unos pocos mercados y reducción de la vulnerabilidad ante los shocks externos. La Cappro destaca que la creciente presencia de los productos agroindustriales paraguayos en los mercados internacionales es otra demostración clara del potencial que tiene el país para consolidarse como un proveedor confiable de alimentos sostenibles y de alto valor agregado. Durante el 2025, los productos derivados de la soja llegaron a 46 países alrededor del mundo, reforzando además la posición de la agroindustria como puente de la producción paraguaya con los mercados más exigentes alrededor del mundo. “Cada tonelada que se industrializa localmente representa una oportunidad para generar empleo, incorporar tecnología, desarrollar conocimiento y fortalecer cadenas productivas que multiplican el impacto económico de la actividad agropecuaria. La agroindustria se convierte así en un puente estratégico entre el trabajo de los productores agrícolas del país y la demanda de mercados en todo el mundo que son cada vez más exigentes en materia de calidad, sostenibilidad y trazabilidad”, concluye. [Foto: Aceite de soja / Archivo / Productiva C&M]

Los embarques de aceite, harina y cascarilla de soja generaron más de USD 555 millones al cierre del quinto mes del año, lo que representa un crecimiento de 22 % en la comparación interanual, según la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO). Los productos procesados representan el 22 % de los ingresos del complejo soja y el año pasado llegaron a 46 países. Para el gremio, cada tonelada industrializada suma empleo, tecnología y valor agregado, consolidando a Paraguay como proveedor de alimentos en el mundo.

Hasta el mes de mayo, la venta al exterior de productos industrializados a partir de la soja (aceite, harina y cascarilla) alcanzaron USD 555,25 millones, una mejoría del 22 % si se compara con el mismo periodo del 2025.

De esta manera, la industria representa el 22 % de todos los ingresos generados por el complejo soja, una variación de -4 puntos porcentuales frente a la participación que se había conseguido al quinto mes del año pasado.

Sin embargo, la cotización internacional en alza del aceite de soja -principalmente para su uso como biocombustible ante la escasez del petróleo- permitieron un mayor crecimiento en el ingreso de divisas que superó lo proyectado. Mientras las toneladas exportadas aumentaron un 7 %, el valor de las exportaciones registró un crecimiento del 26 %, reflejando el impacto positivo de los precios sobre el desempeño.

El análisis de los destinos de exportación muestra una diferencia marcada entre la harina y el grano de soja; mientras que la última se concentra fuertemente solo en dos mercados, la primera llega a muchos más destinos, abriéndose paso en varios países en cuatro de los cinco continentes del mundo.

Esta diversificación que facilita la industria (gracias a los productos del procesamiento de oleaginosas) reduce la exposición a cambios externos en la demanda, fortaleciendo la resiliencia del sector exportador. En este contexto, resulta fundamental preservar los mercados actuales, lo que se logrará con una política de fortalecimiento de la industria.

En síntesis, a mayor industrialización de nuestras materias primas, más destinos para los productos nacionales, menor dependencia de unos pocos mercados y reducción de la vulnerabilidad ante los shocks externos.

La Cappro destaca que la creciente presencia de los productos agroindustriales paraguayos en los mercados internacionales es otra demostración clara del potencial que tiene el país para consolidarse como un proveedor confiable de alimentos sostenibles y de alto valor agregado. Durante el 2025, los productos derivados de la soja llegaron a 46 países alrededor del mundo, reforzando además la posición de la agroindustria como puente de la producción paraguaya con los mercados más exigentes alrededor del mundo.

“Cada tonelada que se industrializa localmente representa una oportunidad para generar empleo, incorporar tecnología, desarrollar conocimiento y fortalecer cadenas productivas que multiplican el impacto económico de la actividad agropecuaria. La agroindustria se convierte así en un puente estratégico entre el trabajo de los productores agrícolas del país y la demanda de mercados en todo el mundo que son cada vez más exigentes en materia de calidad, sostenibilidad y trazabilidad”, concluye.

[Foto: Aceite de soja / Archivo / Productiva C&M]

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