Un descubrimiento realizado por científicos de Japón y del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) podría beneficiar la producción de arroz, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. Los investigadores identificaron un gen capaz de modificar el horario de floración de la planta, permitiéndole completar una de las etapas más sensibles de su desarrollo, antes de que lleguen las temperaturas más altas del día.
El hallazgo se centra en un gen llamado EMF3 (Early Morning Flowering 3) que hace que las flores del arroz se abran más temprano en la mañana. Este pequeño ajuste en el reloj biológico de la planta ayuda a evitar las horas de mayor calor, cuando las altas temperaturas pueden interferir con la fertilización y afectar la formación de los granos, según informó AgroBio.
Según los investigadores, se trata de una estrategia natural que podría contribuir a mantener rendimientos más estables en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes.
La floración es una de las etapas más delicadas en el ciclo de vida del arroz. Durante ese breve periodo, la planta necesita que ocurra correctamente la fertilización para producir granos. Sin embargo, cuando las temperaturas son demasiado altas, este proceso puede verse afectado.
Los científicos descubrieron una variante genética poco común llamada emf3-1D, que adelanta la apertura de las flores aproximadamente una hora y media. Puede parecer un cambio pequeño, pero en la práctica significa que la planta completa esta etapa antes de que lleguen las temperaturas más elevadas de la mañana.
El equipo de investigación identificó que EMF3 controla específicamente el momento en que las flores del arroz se abren cada día. Lo interesante es que la variante emf3-1D actúa sobre este mecanismo sin alterar otros aspectos importantes de la planta. Los investigadores observaron que el cambio de horario no afectó negativamente el crecimiento ni la productividad del arroz en condiciones normales.
Esto convierte al gen en un objetivo especialmente atractivo para futuros programas de mejoramiento, ya que modifica una característica muy específica sin generar efectos no deseados en el desarrollo general del cultivo.
A diferencia de otros mecanismos de tolerancia que ayudan a las plantas a soportar altas temperaturas, este descubrimiento funciona de una manera diferente.
Los investigadores consideran que esta característica podría resultar especialmente útil en regiones tropicales y subtropicales, donde el aumento de las temperaturas representa uno de los principales desafíos para la producción agrícola.
Tras identificar el gen, los científicos comenzaron a incorporarlo en algunas de las variedades de arroz más cultivadas del mundo. Entre ellas se encuentran IR64, Swarna y Pusa Basmati, materiales ampliamente utilizados en distintos países productores.
Para ello utilizan herramientas de mejoramiento asistido por marcadores y técnicas avanzadas de edición genética, con el objetivo de introducir esta característica en variedades ya conocidas por los agricultores.
[Foto: Arroz / Imagen ilustrativa]


