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Oruga en maíz zafriña obliga a ajustar el manejo e incorporar nuevas tecnologías

La oruga Spodoptera frugiperda fue la principal plaga del maíz zafriña 2026 en Paraguay, con una presión alta a nivel país que sorprendió a productores. El Ing. Agr. Laerte Kaefer, de Puente Kyha, Canindeyú, señaló en Nación Productiva que maíces con biotecnología que antes no necesitaban insecticidas para orugas este año sí requirieron control. La presión fue tan fuerte que obligó a ajustar el manejo; en esta campaña se llegaron a realizar 2 a 3 aplicaciones y hubo lotes con 5 a 6, según la tecnología usada. Ante la menor eficiencia de algunos insecticidas y la reinfestación rápida, destacó que la asociación de herramientas químicas con biológicas mostró buen resultado en parcelas finales, control inmediato del químico y más residual del biológico. Durante su participación en el agroclásico de los lunes, el productor comentó que la presión de plagas en esta campaña de maíz zafriña fue prácticamente a nivel país, y tuvo como principal protagonista a la oruga (Spodoptera Frugiperda). “Fue una sorpresa generalizada porque nosotros acá en los últimos 3 años ya no utilizábamos ningún tipo de insecticidas con enfoque a orugas. La biotecnología podría controlar sin que llegue a un nivel de daño económico. Pero este año, la cosa cambió muchísimo. Entonces tuvimos que enfocar también en controlar orugas”, subrayó. Enfatizó que la presión fue muy alta y se volvió difícil el control. “Los insecticidas que presentaban mayor eficiencia desaparecieron del mercado. Entonces, es un desafío más ahora producir maíz en Paraguay”, remarcó. Kaefer expresó que la cigarrita es la preocupación del productor desde la germinación del maíz, donde el chinche también se suma en ese momento. “Pero ahora la oruga volvió y volvió fuerte”, explicó. Dentro de este escenario dijo que hay biotecnologías que controlan mejor y, por ende, sufren menos el ataque de esta plaga. “Pero ya no hay ninguna que puede controlar por sí solo como fue hasta el año pasado. Entonces sí, la oruga fue un problemazo y costó mucho, sacó algo de producción de los maíces, creo a nivel país”, remarcó. Agregó que fue una sumatoria de factores como el clima y la dinámica de los cultivos dentro de la rotación. “Los maíces tempraneros normalmente sufren más presiones por el puente verde que hay. Vimos que maíces que el año pasado prácticamente no presentaron ningún tipo de daño por cigarrita, este año, con más aplicaciones, con insecticidas más efectivas, están presentando ahora en cosecha niveles de daños mayores en cigarrita. Entonces, el ambiente fue más favorable a cigarrita y mucho más para la oruga”, manifestó. Recordó que, si el clima viene mal para el cultivo, igual estará bien para la plaga y si viene bien para el cultivo, estará mejor para la plaga, por lo que recomendó estar atento a la dinámica poblacional de los insectos. Agregó que la prevención es fundamental para un control eficiente. “Lo que ya he probado con enfermedades, con otras plagas, de igual manera también funciona mejor cuando se trata de oruga. Entonces, lo que aprendimos una vez más, ya es casi una regla en el campo cuando se trata de control sea de plagas o enfermedades, la prevención sigue siendo la mejor herramienta”, enfatizó. Destacó la importancia de nuevas herramientas como los insecticidas más modernos, selectivos y algunos biológicos que vienen a sumar, sin dejar de lado, la información que consideró como la mejor herramienta. Mencionó que esta situación obligó a ajustar el manejo, en algunos casos hasta duplicar la cantidad de aplicaciones.  “Nosotros, hasta el año pasado, con las tecnologías que utilizábamos, ninguna aplicación. Este año salimos con dos, pero con daño, tenía que ser tres. Pero hubo gente que tuvo que lanzar cinco o seis aplicaciones, de acuerdo a la biotecnología que tenía en el maíz que se sembró. Entonces tuvimos que cambiar, tuvimos que reaccionar rápido para no perder más”, sostuvo. La interacción de tecnologías químicas con biológicas se viene utilizando en el control de la cigarrita. Este año se probó también con las ultimas parcelas de maíz y mostró buenos resultados, aunque la presión ya no estaba tan alta. “Probamos la asociación de biológicos y químicos y aparentemente anda muy bien. Creo que para el otro año ya vamos a extrapolar para la totalidad de la parcela”, acotó. Enfatizó que son cepas modernas que pueden aportar para el control, ya que los insecticidas químicos ayudan a controlar en el momento, pero luego viene la reinfestación con un residual muy bajo, por lo que la asociación puede entregar un control inmediato y una buena residual. “La asociación de las dos herramientas entregó un resultado mucho mejor y a un costo satisfactorio, un costo-beneficio interesante”, concluyó. [Foto: Oruga Spodoptera frugiperda / Archivo / Productiva C&M]

La oruga Spodoptera frugiperda fue la principal plaga del maíz zafriña 2026 en Paraguay, con una presión alta a nivel país que sorprendió a productores. El Ing. Agr. Laerte Kaefer, de Puente Kyha, Canindeyú, señaló en Nación Productiva que maíces con biotecnología que antes no necesitaban insecticidas para orugas este año sí requirieron control. La presión fue tan fuerte que obligó a ajustar el manejo; en esta campaña se llegaron a realizar 2 a 3 aplicaciones y hubo lotes con 5 a 6, según la tecnología usada. Ante la menor eficiencia de algunos insecticidas y la reinfestación rápida, destacó que la asociación de herramientas químicas con biológicas mostró buen resultado en parcelas finales, control inmediato del químico y más residual del biológico.

Durante su participación en el agroclásico de los lunes, el productor comentó que la presión de plagas en esta campaña de maíz zafriña fue prácticamente a nivel país, y tuvo como principal protagonista a la oruga (Spodoptera Frugiperda).

“Fue una sorpresa generalizada porque nosotros acá en los últimos 3 años ya no utilizábamos ningún tipo de insecticidas con enfoque a orugas. La biotecnología podría controlar sin que llegue a un nivel de daño económico. Pero este año, la cosa cambió muchísimo. Entonces tuvimos que enfocar también en controlar orugas”, subrayó.

Enfatizó que la presión fue muy alta y se volvió difícil el control. “Los insecticidas que presentaban mayor eficiencia desaparecieron del mercado. Entonces, es un desafío más ahora producir maíz en Paraguay”, remarcó.

Kaefer expresó que la cigarrita es la preocupación del productor desde la germinación del maíz, donde el chinche también se suma en ese momento. “Pero ahora la oruga volvió y volvió fuerte”, explicó.

Dentro de este escenario dijo que hay biotecnologías que controlan mejor y, por ende, sufren menos el ataque de esta plaga. “Pero ya no hay ninguna que puede controlar por sí solo como fue hasta el año pasado. Entonces sí, la oruga fue un problemazo y costó mucho, sacó algo de producción de los maíces, creo a nivel país”, remarcó.

Agregó que fue una sumatoria de factores como el clima y la dinámica de los cultivos dentro de la rotación. “Los maíces tempraneros normalmente sufren más presiones por el puente verde que hay. Vimos que maíces que el año pasado prácticamente no presentaron ningún tipo de daño por cigarrita, este año, con más aplicaciones, con insecticidas más efectivas, están presentando ahora en cosecha niveles de daños mayores en cigarrita. Entonces, el ambiente fue más favorable a cigarrita y mucho más para la oruga”, manifestó.

Recordó que, si el clima viene mal para el cultivo, igual estará bien para la plaga y si viene bien para el cultivo, estará mejor para la plaga, por lo que recomendó estar atento a la dinámica poblacional de los insectos. Agregó que la prevención es fundamental para un control eficiente.

“Lo que ya he probado con enfermedades, con otras plagas, de igual manera también funciona mejor cuando se trata de oruga. Entonces, lo que aprendimos una vez más, ya es casi una regla en el campo cuando se trata de control sea de plagas o enfermedades, la prevención sigue siendo la mejor herramienta”, enfatizó.

Destacó la importancia de nuevas herramientas como los insecticidas más modernos, selectivos y algunos biológicos que vienen a sumar, sin dejar de lado, la información que consideró como la mejor herramienta.

Mencionó que esta situación obligó a ajustar el manejo, en algunos casos hasta duplicar la cantidad de aplicaciones.  “Nosotros, hasta el año pasado, con las tecnologías que utilizábamos, ninguna aplicación. Este año salimos con dos, pero con daño, tenía que ser tres. Pero hubo gente que tuvo que lanzar cinco o seis aplicaciones, de acuerdo a la biotecnología que tenía en el maíz que se sembró. Entonces tuvimos que cambiar, tuvimos que reaccionar rápido para no perder más”, sostuvo.

La interacción de tecnologías químicas con biológicas se viene utilizando en el control de la cigarrita. Este año se probó también con las ultimas parcelas de maíz y mostró buenos resultados, aunque la presión ya no estaba tan alta. “Probamos la asociación de biológicos y químicos y aparentemente anda muy bien. Creo que para el otro año ya vamos a extrapolar para la totalidad de la parcela”, acotó.

Enfatizó que son cepas modernas que pueden aportar para el control, ya que los insecticidas químicos ayudan a controlar en el momento, pero luego viene la reinfestación con un residual muy bajo, por lo que la asociación puede entregar un control inmediato y una buena residual.

“La asociación de las dos herramientas entregó un resultado mucho mejor y a un costo satisfactorio, un costo-beneficio interesante”, concluyó.

[Foto: Oruga Spodoptera frugiperda / Archivo / Productiva C&M]

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