La seguridad del suministro mundial de fertilizantes encendió las alarmas del G7, que se reunirá el próximo lunes en París impulsado por Francia para coordinar medidas ante las tensiones en Oriente Medio. El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita hasta 30 % del comercio global de fertilizantes y gran parte de la urea y el amoniaco que produce la región del Golfo Pérsico, ya generó demoras, suba de costos logísticos y un salto de más de 20% en precios internacionales de urea y amoniaco, que en picos llegó a triplicarse.
La convocatoria fue impulsada por la presidencia francesa del grupo en un contexto marcado por las interrupciones en el tránsito a través del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio internacional de energía, fertilizantes y materias primas agrícolas, según informó Infobae.
La preocupación no se limita al sector agropecuario. Las dificultades para movilizar fertilizantes a nivel global ponen en evidencia la dependencia que tienen numerosas cadenas productivas de una infraestructura logística altamente integrada y sensible a conflictos geopolíticos.
Los fertilizantes son uno de los eslabones fundamentales de la producción agrícola moderna. Su disponibilidad influye directamente en los niveles de rendimiento de los cultivos y, en consecuencia, en la oferta global de alimentos.
Por ese motivo, cualquier alteración en las cadenas de suministro internacionales puede generar efectos que trascienden al sector agrícola y terminan impactando en los precios y la disponibilidad de productos.
Las autoridades francesas advirtieron que el aumento de los costos y las dificultades de abastecimiento ya están afectando a explotaciones agrícolas de distintas regiones del mundo.
La situación llevó a los miembros del G7 a promover una instancia específica de coordinación para analizar el problema y buscar respuestas conjuntas.
La reunión contará con la participación de representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, además de organismos internacionales como la FAO, la OCDE y el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS).
Buena parte de la preocupación internacional se explica por la relevancia que tiene el golfo Pérsico dentro del comercio mundial de fertilizantes.
Diversos informes estiman que la región concentra entre el 30 % y el 35 % de las exportaciones globales de urea y entre el 20 % y el 30 % de las de amoniaco, dos de los principales insumos utilizados por la agricultura mundial.
Además, hasta un 30 % del comercio internacional de fertilizantes transita por el estrecho de Ormuz.
La interrupción parcial de esta ruta generó demoras operativas, restricciones de capacidad y un incremento significativo de los costos logísticos asociados al transporte marítimo.
A ello se sumó el aumento del precio internacional del gas natural, materia prima esencial para la fabricación de fertilizantes nitrogenados.
La combinación de ambos factores provocó una fuerte presión sobre toda la cadena de abastecimiento, desde la producción hasta la distribución final.
Según reportes internacionales citados por las autoridades francesas, los precios de la urea y el amoniaco registraron incrementos superiores al 20 % en mercados estratégicos.
En algunos momentos de las interrupciones registradas en la zona, la cotización internacional de la urea llegó incluso a triplicarse.
[Foto: Fertilizantes / Imagen de Shurtterstock]


