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Exigencias globales posicionan a Paraguay en carrera de los biocombustibles

Paraguay se encuentra ante una oportunidad estratégica para consolidarse como un actor relevante en el mercado internacional de biocombustibles, impulsado por las crecientes exigencias globales en materia de sostenibilidad, trazabilidad y reducción de emisiones. En este escenario, las certificaciones internacionales se convierten en una herramienta clave para abrir mercados y demostrar con evidencia objetiva el compromiso ambiental de toda la cadena productiva. Así destacó Carlos Picco, gerente de la unidad de Certificaciones de Control Union, quien señaló que el país atraviesa un verdadero “punto de inflexión” en su proceso de transición energética. Según explicó, Paraguay cuenta con una sólida base productiva y condiciones favorables para convertirse en un polo regional de biocombustibles, aunque el desafío principal pasa por validar esa sostenibilidad ante los mercados más exigentes. “El gran desafío es demostrar la sostenibilidad con evidencia objetiva y credibilidad internacional”, afirmó Picco, al referirse a una tendencia global donde ya no alcanza con producir volumen, sino que se exige cada vez más información verificable sobre el origen de las materias primas y el impacto ambiental de los procesos. El especialista explicó que las certificaciones se han transformado en el lenguaje que hoy demandan mercados como la Unión Europea y Estados Unidos, ya que permiten demostrar trazabilidad, cumplimiento de requisitos ambientales y reducción de gases de efecto invernadero. En ese sentido, destacó que ya existen cadenas de valor internacionales que utilizan soja certificada proveniente de Paraguay, reflejando la creciente integración del país a esquemas globales de producción sostenible. Como entidad verificadora independiente, Control Union trabaja en todos los eslabones de la cadena de biocombustibles, desde la producción primaria hasta la industrialización y exportación. Su función consiste en validar de manera objetiva la información relacionada con sostenibilidad, calidad, eficiencia y emisiones. Picco señaló además que varias empresas paraguayas ya avanzan en procesos de certificación que les permiten acceder a mercados premium e incluso participar en iniciativas vinculadas al mercado de carbono. “Hay operadores que realizaron importantes inversiones tecnológicas para utilizar biocombustibles con menores emisiones, mejorando su eficiencia y generando oportunidades para acceder a créditos de carbono”, indicó. El potencial paraguayo se sustenta en una amplia disponibilidad de materias primas, como soja, maíz, canola y caña de azúcar, además de una infraestructura industrial que incluye ingenios y plantas procesadoras. A ello se suma el creciente aprovechamiento de residuos, grasas animales y otros subproductos para la elaboración de biocombustibles, fortaleciendo los principios de economía circular. Mediciones y auditorías. Otro aspecto clave resaltado por el gerente de Certificaciones es la importancia de las mediciones y auditorías para mejorar los procesos productivos. “El primer gran paso es medir. Cuando las empresas comienzan a cuantificar emisiones, eficiencia y consumo, identifican con claridad las oportunidades de mejora y los caminos hacia una producción más sustentable”, sostuvo. Finalmente, Picco consideró que Paraguay reúne las condiciones para convertirse en un referente regional en energías renovables, siempre que logre mantener reglas claras e incentivos que acompañen el crecimiento del sector. “Paraguay tiene visibilidad y credibilidad internacional. El desafío es sostener políticas estables, fortalecer los incentivos y seguir ampliando la producción sustentable”, concluyó, destacando que la generación de confianza será un factor determinante para que el país continúe ganando espacio en un mercado global cada vez más orientado hacia las energías limpias. [Foto: Imagen ilustrativa / Gentileza Control Union]

Paraguay se encuentra ante una oportunidad estratégica para consolidarse como un actor relevante en el mercado internacional de biocombustibles, impulsado por las crecientes exigencias globales en materia de sostenibilidad, trazabilidad y reducción de emisiones. En este escenario, las certificaciones internacionales se convierten en una herramienta clave para abrir mercados y demostrar con evidencia objetiva el compromiso ambiental de toda la cadena productiva.

Así destacó Carlos Picco, gerente de la unidad de Certificaciones de Control Union, quien señaló que el país atraviesa un verdadero “punto de inflexión” en su proceso de transición energética. Según explicó, Paraguay cuenta con una sólida base productiva y condiciones favorables para convertirse en un polo regional de biocombustibles, aunque el desafío principal pasa por validar esa sostenibilidad ante los mercados más exigentes.

“El gran desafío es demostrar la sostenibilidad con evidencia objetiva y credibilidad internacional”, afirmó Picco, al referirse a una tendencia global donde ya no alcanza con producir volumen, sino que se exige cada vez más información verificable sobre el origen de las materias primas y el impacto ambiental de los procesos.

El especialista explicó que las certificaciones se han transformado en el lenguaje que hoy demandan mercados como la Unión Europea y Estados Unidos, ya que permiten demostrar trazabilidad, cumplimiento de requisitos ambientales y reducción de gases de efecto invernadero. En ese sentido, destacó que ya existen cadenas de valor internacionales que utilizan soja certificada proveniente de Paraguay, reflejando la creciente integración del país a esquemas globales de producción sostenible.

Como entidad verificadora independiente, Control Union trabaja en todos los eslabones de la cadena de biocombustibles, desde la producción primaria hasta la industrialización y exportación. Su función consiste en validar de manera objetiva la información relacionada con sostenibilidad, calidad, eficiencia y emisiones.

Picco señaló además que varias empresas paraguayas ya avanzan en procesos de certificación que les permiten acceder a mercados premium e incluso participar en iniciativas vinculadas al mercado de carbono. “Hay operadores que realizaron importantes inversiones tecnológicas para utilizar biocombustibles con menores emisiones, mejorando su eficiencia y generando oportunidades para acceder a créditos de carbono”, indicó.

El potencial paraguayo se sustenta en una amplia disponibilidad de materias primas, como soja, maíz, canola y caña de azúcar, además de una infraestructura industrial que incluye ingenios y plantas procesadoras. A ello se suma el creciente aprovechamiento de residuos, grasas animales y otros subproductos para la elaboración de biocombustibles, fortaleciendo los principios de economía circular.

Mediciones y auditorías. Otro aspecto clave resaltado por el gerente de Certificaciones es la importancia de las mediciones y auditorías para mejorar los procesos productivos. “El primer gran paso es medir. Cuando las empresas comienzan a cuantificar emisiones, eficiencia y consumo, identifican con claridad las oportunidades de mejora y los caminos hacia una producción más sustentable”, sostuvo.

Finalmente, Picco consideró que Paraguay reúne las condiciones para convertirse en un referente regional en energías renovables, siempre que logre mantener reglas claras e incentivos que acompañen el crecimiento del sector.

“Paraguay tiene visibilidad y credibilidad internacional. El desafío es sostener políticas estables, fortalecer los incentivos y seguir ampliando la producción sustentable”, concluyó, destacando que la generación de confianza será un factor determinante para que el país continúe ganando espacio en un mercado global cada vez más orientado hacia las energías limpias.

[Foto: Imagen ilustrativa / Gentileza Control Union]

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