La necesidad de producir más carne, con mayor eficiencia y mejor calidad, está llevando a que los programas de mejoramiento genético comiencen a pensarse cada vez más desde una lógica regional. Así lo sostuvo Jorge Sedelli, miembro de la comisión directiva de la Asociación Brangus Argentina, quien consideró clave el intercambio de información y genética entre los países ganaderos de Sudamérica para responder a las nuevas exigencias del mercado global. “El mundo quiere carne y tenemos que trabajar todos juntos para lograr más producción y más rentabilidad”, afirmó a Productiva.
Según explicó, uno de los principales desafíos actuales pasa por fortalecer la cooperación entre países como Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay en materia de investigación genética, intercambio de datos y desarrollo de herramientas de selección orientadas a productividad y adaptación.
Sedelli señaló que los avances científicos hoy permiten trabajar sobre características cada vez más específicas dentro de los rodeos, desde eficiencia de conversión alimenticia hasta adaptación al ambiente y resistencia a enfermedades o parásitos.
En el caso argentino, mencionó que actualmente se desarrollan DEP’s vinculados al largo de pelo (buscando animales más adaptados a condiciones de calor) y también estudios sobre resistencia a garrapatas, considerando que existen diferencias biológicas importantes entre animales incluso bajo la misma carga parasitaria.
Además, destacó los trabajos realizados desde hace años en consumo residual o RFI, una herramienta orientada a medir eficiencia de conversión alimenticia y reducir costos productivos dentro de los sistemas ganaderos. “Todo esto es la base científica que nos permite avanzar e innovar”, expresó.
Para Sedelli, el intercambio regional de genética e información técnica será cada vez más determinante dentro de una ganadería globalizada y competitiva. “Cuando hablamos de globalización no es solamente para el comercio. También es la posibilidad de intercambiar genética y que cada uno pueda ser mejor”, sostuvo.
La lectura del referente argentino apunta a una ganadería sudamericana cada vez más integrada desde el punto de vista técnico, donde la presión por producir más carne y mejorar rentabilidad obliga a acelerar los procesos de innovación genética en toda la región.
[Foto: Jorge Sedelli / Productiva C&M]


