La Unión Europea avanzó con nuevas modificaciones vinculadas al Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), aunque los cambios introducidos no alivian las principales exigencias que pesan sobre los países exportadores de materias primas agrícolas y pecuarias.
Las actualizaciones fueron analizadas en un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Patricia Bergero y Julio Calzada, donde se concluye que la flexibilización apunta principalmente a reducir cargas administrativas dentro de Europa, mientras que las obligaciones de trazabilidad y control continúan concentrándose en el origen de la producción.
La normativa europea, aprobada originalmente en 2023, alcanza a productos considerados sensibles desde el punto de vista ambiental, entre ellos ganado bovino, soja, cacao, café, palma aceitera, caucho y madera, rubros estratégicos para varios países exportadores sudamericanos.
Según el análisis, uno de los principales cambios consiste en limitar la obligación de presentar la Declaración de Diligencia Debida (DDD) únicamente al operador que introduce por primera vez el producto al mercado europeo. De esta manera, las empresas que participan posteriormente dentro de la cadena comercial europea pasan a tener menores responsabilidades administrativas.
El informe sostiene que esta modificación simplifica significativamente la operatoria para pequeñas y medianas empresas europeas y para actores radicados en países catalogados como de “bajo riesgo”. Sin embargo, aclara que el esquema general de control impuesto por la EUDR prácticamente no cambia para los exportadores.
Durante diciembre de 2025, el Parlamento y el Consejo Europeo habían solicitado una revisión simplificada del sistema, lo que derivó en nuevas aclaraciones regulatorias y herramientas digitales difundidas entre abril y mayo de este año para facilitar la implementación de la norma.
A pesar de esos ajustes, la exigencia central sigue intacta: demostrar que los productos exportados hacia Europa no provienen de áreas deforestadas ni degradadas después de las fechas establecidas por la reglamentación.
Para países productores y exportadores de soja y carne, como Paraguay, el avance de la EUDR continúa representando un desafío técnico y comercial importante, especialmente por los costos asociados a trazabilidad, certificaciones y sistemas de monitoreo exigidos para mantener acceso al mercado europeo.
[Foto: Soja / Archivo / Productiva C&M]


