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La faena bovina en Argentina cayó 15 % y el consumo interno sigue en retroceso

En Argentina, la faena de vacunos continúa mostrando señales de fuerte retracción, en un escenario marcado por la retención de hacienda y una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. Durante abril, los frigoríficos argentinos recibieron unas 960.000 cabezas de ganado, volumen que representó una caída interanual del 15 %. Según informó Bichos de Campo, tomando como referencia un peso promedio de 230 kilos por res, la producción de carne se habría ubicado en torno a 221.000 toneladas. Descontando exportaciones estimadas en 65.000 toneladas, el saldo disponible para el mercado doméstico habría sido de apenas 156.000 toneladas. Ese menor volumen impactó directamente sobre el consumo interno, que cayó a unos 40 kilos por habitante, frente al promedio de 50 kilos registrado el año pasado. Incluso considerando el acumulado del primer cuatrimestre, el consumo promedio se ubica en 43,5 kilos por persona, reflejando igualmente una baja significativa. La reducción de oferta se observó en prácticamente todas las categorías. Los novillos encabezaron la caída con un descenso del 28 %, seguidos por las vacas (-12,3 %), vaquillonas (-12,5 %) y novillitos (-11,5 %). Para el analista ganadero Víctor Tonelli, este comportamiento responde a un proceso de retención que comenzó tras las últimas elecciones presidenciales y que se profundizó en los últimos seis meses. “La faena bajó 10 % en ese período”, señaló. El contexto productivo también favorece esa estrategia. Las buenas lluvias mejoraron la disponibilidad forrajera, permitiendo extender los períodos de recría y sumar más kilos antes de la terminación. A eso se agrega una relación favorable entre el precio del maíz y la producción de carne, lo que impulsa el agregado de peso en feedlots. Actualmente, los corrales de engorde mantienen más de 2 millones de cabezas en stock, incluso cuando los criadores vendieron 25 % menos de animales en el primer cuatrimestre respecto al año pasado. Otro factor relevante es la mejora reproductiva. Los índices de preñez superan el 90 % en varias zonas de la provincia de Buenos Aires, situación que reduce la salida de vacas vacías hacia faena y contribuye a sostener la retención de vientres dentro del sistema productivo. [Foto: Frigorífico de bovinos / Archivo / Productiva C&M]

En Argentina, la faena de vacunos continúa mostrando señales de fuerte retracción, en un escenario marcado por la retención de hacienda y una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. Durante abril, los frigoríficos argentinos recibieron unas 960.000 cabezas de ganado, volumen que representó una caída interanual del 15 %.

Según informó Bichos de Campo, tomando como referencia un peso promedio de 230 kilos por res, la producción de carne se habría ubicado en torno a 221.000 toneladas. Descontando exportaciones estimadas en 65.000 toneladas, el saldo disponible para el mercado doméstico habría sido de apenas 156.000 toneladas.

Ese menor volumen impactó directamente sobre el consumo interno, que cayó a unos 40 kilos por habitante, frente al promedio de 50 kilos registrado el año pasado. Incluso considerando el acumulado del primer cuatrimestre, el consumo promedio se ubica en 43,5 kilos por persona, reflejando igualmente una baja significativa.

La reducción de oferta se observó en prácticamente todas las categorías. Los novillos encabezaron la caída con un descenso del 28 %, seguidos por las vacas (-12,3 %), vaquillonas (-12,5 %) y novillitos (-11,5 %).

Para el analista ganadero Víctor Tonelli, este comportamiento responde a un proceso de retención que comenzó tras las últimas elecciones presidenciales y que se profundizó en los últimos seis meses. “La faena bajó 10 % en ese período”, señaló.

El contexto productivo también favorece esa estrategia. Las buenas lluvias mejoraron la disponibilidad forrajera, permitiendo extender los períodos de recría y sumar más kilos antes de la terminación. A eso se agrega una relación favorable entre el precio del maíz y la producción de carne, lo que impulsa el agregado de peso en feedlots.

Actualmente, los corrales de engorde mantienen más de 2 millones de cabezas en stock, incluso cuando los criadores vendieron 25 % menos de animales en el primer cuatrimestre respecto al año pasado.

Otro factor relevante es la mejora reproductiva. Los índices de preñez superan el 90 % en varias zonas de la provincia de Buenos Aires, situación que reduce la salida de vacas vacías hacia faena y contribuye a sostener la retención de vientres dentro del sistema productivo.

[Foto: Frigorífico de bovinos / Archivo / Productiva C&M]

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