El negocio de la carne vacuna paraguaya volvió a mostrar en abril una señal mixta; caídas tanto en el volumen embarcado como en la facturación respecto al mismo mes, pero del 2025 (año récord en envíos e ingresos), pero con la tendencia de una valorización sostenida del precio promedio por kilo exportado, que se mantiene en niveles históricamente altos.
De acuerdo con el boletín de comercio exterior del Senacsa, en abril de 2026 se exportaron 87.899 toneladas por un valor de USD 578,3 millones, lo que implica una caída interanual de 24,9 % en volumen y de 12,2 % en ingresos frente a abril de 2025, cuando se habían embarcado 116.997 toneladas por USD 658,7 millones.
Sin embargo, el dato que empieza a marcar tendencia es el precio. El valor promedio de exportación subió de USD 5,63/kg en 2025 a USD 6,58/kg en 2026, lo que representa un incremento de 16,9 % interanual. Es decir, menos carne, pero mejor pagada.
Este comportamiento no es aislado y se entiende mejor al mirar la serie de los últimos años. En abril de 2022, Paraguay exportó 95.738 toneladas por USD 509,4 millones, con un precio promedio de USD 5,32/kg. En 2023, el volumen se mantuvo prácticamente estable en 95.486 toneladas, pero la facturación cayó a USD 445,3 millones, arrastrando el precio a USD 4,66/kg, el nivel más bajo del período analizado.
A partir de 2024 comienza una recuperación. Ese año se exportaron 95.054 toneladas por USD 461,2 millones, con un leve repunte del precio a USD 4,85/kg. El salto se consolidó en 2025, con un crecimiento de 23,1 % en volumen y 42,8 % en valor, impulsado tanto por mayor demanda como por mejores precios internacionales.
El ajuste de 2026 aparece entonces más como una corrección tras ese pico que como un cambio estructural de tendencia. De hecho, el volumen exportado en abril de este año sigue por debajo de los niveles de 2022, 2023 y 2024, pero con una diferencia clave de que el ingreso por tonelada es significativamente superior.
En términos de mercado, esto sugiere un escenario donde la oferta regional se encuentra más ajustada y donde Paraguay logra capturar mayor valor por su producto, incluso con menores embarques. El dato no es menor para el sector, ya que una mejora en el precio promedio permite sostener ingresos con menor presión sobre el stock, en un contexto donde la recomposición del rodeo y la disponibilidad de animales también juegan su propio partido.
El desafío hacia adelante pasa por sostener ese nivel de valorización sin resignar volumen, en un mercado internacional que cada vez más demanda mucha proteína, pero con dinámicas cada vez más sensibles a oferta, competencia y condiciones sanitarias.
[Foto: Carne bovina – Frigorífico / Archivo / Productiva C&M]


