Escalonar la ventana de siembra y ampliar el abanico de rubros es la estrategia que aplica Kurepa Kue en el Chaco Central para distribuir riesgos agronómicos y financieros, señaló su director, el Lic. Marcos Kain. Si bien la soja sigue siendo el principal cultivo de renta, la firma destina 18 % del área a poroto mung, 22 % a girasol y una porción menor a maíz para mejorar ambientes para la próxima soja, además de planificar trigo y centeno de cobertura en invierno. Agregó que, un acumulado de 50 mm puede hacer la diferencia entre el éxito o el fracaso de una parcela.
El director de la firma, explicó que la campaña de soja arrancó con cosechas muy dispares, con parcelas sembradas el 27 de diciembre rindieron 3000 kg/ha en un campo y solo 1200 kg/ha a 55 kilómetros, con 130 mm de diferencia en precipitaciones. “Por cada milímetro de lluvia ese lote expresó 14 kilos más. En 50 km, en uno ganás plata y en el otro no llegás al punto de equilibrio”, graficó Kain.
Por eso, la empresa distribuye la siembra de soja para diversificar el riesgo hídrico, hay lotes con potencial de 3200 a 3300 kg/ha y otros afectados que no superarán los 1100-1200 kg/ha. Con un promedio general que podría ubicarse sobre los 2000-2100 kg/ha, la campaña se perfila como buena, aunque el avance de cosecha está frenado por falta de piso y alta humedad.
Si bien la soja es el principal cultivo de renta, donde en un escenario normal de 2000 kg/ha supera en rentabilidad a cualquier otro rubro, Kain remarcó que la diversificación es clave por riesgo productivo y financiero. Así, el poroto mung ocupa 18 % del área sembrada en febrero y próximo a cosecha, con un lote ya trillado en 1500 kg/ha y buena calidad. Con un punto de equilibrio de 850-900 kg/ha, el cultivo deja renta en 90 días y tiene mercado estable en 450 a 490 USD/tn, por su alta demanda en el sudeste asiático.
El girasol representa el 22 % del área. Es la primera campaña de la empresa con esta oleaginosa, tras seguir ensayos en la región Oriental y pruebas de julio en el Chaco. Sembrado en febrero, logró buen stand y lotes ya en floración, con proyección de rindes entre 1700 y 1900 kg/ha. “Es una apuesta interesante como alternativa más en el flujo financiero y de riesgo”, señaló Kain, aunque advirtió que el ataque de palomas y loros en llenado de grano es la principal preocupación.
El maíz, con menor participación, se siembra no por negocio, ya que, según el empresario y productor, cuesta obtener renta en el Chaco, se realiza más bien para mejorar ambientes para próxima campaña de soja, zafra 2026/2027. A esto se suman coberturas invernales de trigo y centeno. “Ahí está la diversificación productiva, agronómica y financiera que necesita el productor para dar viabilidad al sistema”, concluyó Kain.
En un ambiente donde 50 mm de lluvia definen el éxito o fracaso de una parcela, distribuir fechas de siembra y cultivos es la vía para sostener la agricultura chaqueña.
[Foto: Poroto mung / Gentileza Kurepa Kue]


