El encarecimiento del ternero y la desarticulación del mercado generan presión sobre los sistemas de recría y engorde, en un contexto de menor oferta ganadera. La reducción del hato ganadero no solo impacta en la disponibilidad de animales, sino que también genera fuertes distorsiones dentro de la cadena productiva.
Para el Dr. Gustavo Brum Heyn, gerente de confinamiento de Mawes S.A., el actual escenario expone un desbalance en la distribución de márgenes entre los distintos eslabones. “El mercado hoy está desregulado. El criador está teniendo buenos resultados con el ternero, pero para el recriador la situación es muy complicada”, explicó en Nación Productiva.
De acuerdo con su análisis, la relación de intercambio se deterioró significativamente en los últimos meses. “Hoy vendés un animal terminado y apenas podés comprar 1,2 terneros. Eso no alcanza ni para cubrir la reposición, mucho menos los costos del sistema”, advirtió.
Este escenario obliga a replantear la estrategia productiva, especialmente en los sistemas de engorde. Una de las alternativas que gana fuerza es la producción de animales más pesados, apuntando a mejorar el rendimiento por cabeza y diluir costos. “Estamos trabajando para lograr carcasas de 320 a 340 kilos, en línea con lo que ya hacen países como Estados Unidos o Brasil. Ese es el camino para sostener la rentabilidad”, señaló.
El contexto internacional también juega su papel. Mientras Estados Unidos enfrenta una reducción del stock vinculada al recambio generacional, y Brasil lidia con altos costos, Paraguay suma a la ecuación el impacto climático y el avance de la agricultura sobre zonas ganaderas.
A esto se agrega un factor estructural que, según Brum Heyn, muchas veces queda relegado: el capital humano. “Se habla mucho de la falta de personal, pero no siempre se invierte en capacitación ni en condiciones de trabajo. Eso también afecta la eficiencia del sistema”, apuntó.
En este escenario, el desafío pasa por entender la ganadería como un sistema integrado, donde cada decisión impacta en el conjunto. “No se trata solo de producir más, sino de producir mejor, con una estrategia que contemple el mercado, los costos y la eficiencia”, concluyó.
[Foto: Gustavo Brum Heyn / Archivo / Productiva C&M]


