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Sector ganadero deberá ajustar “productividad y gestión” para sostener su competitividad

La ganadería paraguaya comienza a mostrar señales claras de transformación estructural. La caída del stock bovino y la reducción del número de productores no aparecen como fenómenos aislados, sino como parte de un proceso más amplio de reconfiguración del sistema, que obliga a repensar el rumbo del sector. Se propone ajustar la productividad y la gestión para mantener la competitividad. El informe elaborado por la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS) identificó que esta dinámica no es homogénea, sino que responde a realidades territoriales distintas. En ese sentido, el documento señala que “la dinámica es heterogénea y territorialmente diferenciada”, marcando un quiebre respecto a etapas anteriores donde el crecimiento era más uniforme. En ese contexto, el estudio advierte que “se confirma una tendencia de disminución del hato bovino a nivel nacional”, acompañada por una reducción del número de productores que, en algunos casos, avanza incluso a mayor velocidad que la caída del stock. Más allá de los números, el informe identifica señales de fondo que explican este proceso, como una “reorganización productiva”, “cambios en la escala de producción” y “transformaciones en la estructura de tenencia”, además de una mayor especialización por regiones y ajustes en el uso del suelo. ¿Qué cambios se deben realizar? Desde el plano institucional, el documento plantea que el desafío pasa por mejorar la calidad de la información y la coordinación entre actores. En esa línea, recomienda “fortalecer sistemas de monitoreo continuo del sector ganadero” y “promover la articulación público-privada basada en evidencia”, como pilares para una toma de decisiones más efectiva. A esto se suma la necesidad de avanzar en un enfoque más segmentado, ya que “impulsar análisis territoriales diferenciados” se vuelve clave en un escenario donde las realidades productivas son cada vez más diversas. En paralelo, también se propone “consolidar espacios de diálogo técnico dentro de la cadena”, como mecanismo para alinear estrategias entre los distintos eslabones. En el plano productivo, la MPCS pone el foco en la eficiencia como eje central del nuevo ciclo. El informe sugiere “fomentar la mejora de productividad y eficiencia” y avanzar en la “adopción tecnológica y buenas prácticas”, entendiendo que el crecimiento futuro no dependerá exclusivamente de aumentar el número de animales. Además, se plantea la necesidad de “impulsar programas de fortalecimiento de productores”, en un contexto donde la escala y la capacidad de gestión se vuelven determinantes, junto con la incorporación de “criterios de sostenibilidad productiva y resiliencia climática”, cada vez más relevantes para sostener la competitividad. En conjunto, las conclusiones del estudio reflejan una ganadería que deja atrás una etapa de crecimiento extensivo y entra en una fase donde la eficiencia, la especialización y la articulación institucional pasan a ser los principales pilares. Tal como resume el propio documento, el sistema ganadero paraguayo atraviesa “procesos de adaptación estructural, con desafíos y oportunidades”, lo que plantea un escenario donde la capacidad de respuesta del sector será determinante para sostener su desarrollo en los próximos años. [Foto: Ganado vacuno / Archivo / Productiva C&M]

La ganadería paraguaya comienza a mostrar señales claras de transformación estructural. La caída del stock bovino y la reducción del número de productores no aparecen como fenómenos aislados, sino como parte de un proceso más amplio de reconfiguración del sistema, que obliga a repensar el rumbo del sector. Se propone ajustar la productividad y la gestión para mantener la competitividad.

El informe elaborado por la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS) identificó que esta dinámica no es homogénea, sino que responde a realidades territoriales distintas. En ese sentido, el documento señala que “la dinámica es heterogénea y territorialmente diferenciada”, marcando un quiebre respecto a etapas anteriores donde el crecimiento era más uniforme.

En ese contexto, el estudio advierte que “se confirma una tendencia de disminución del hato bovino a nivel nacional”, acompañada por una reducción del número de productores que, en algunos casos, avanza incluso a mayor velocidad que la caída del stock.

Más allá de los números, el informe identifica señales de fondo que explican este proceso, como una “reorganización productiva”, “cambios en la escala de producción” y “transformaciones en la estructura de tenencia”, además de una mayor especialización por regiones y ajustes en el uso del suelo.

¿Qué cambios se deben realizar? Desde el plano institucional, el documento plantea que el desafío pasa por mejorar la calidad de la información y la coordinación entre actores. En esa línea, recomienda “fortalecer sistemas de monitoreo continuo del sector ganadero” y “promover la articulación público-privada basada en evidencia”, como pilares para una toma de decisiones más efectiva.

A esto se suma la necesidad de avanzar en un enfoque más segmentado, ya que “impulsar análisis territoriales diferenciados” se vuelve clave en un escenario donde las realidades productivas son cada vez más diversas. En paralelo, también se propone “consolidar espacios de diálogo técnico dentro de la cadena”, como mecanismo para alinear estrategias entre los distintos eslabones.

En el plano productivo, la MPCS pone el foco en la eficiencia como eje central del nuevo ciclo. El informe sugiere “fomentar la mejora de productividad y eficiencia” y avanzar en la “adopción tecnológica y buenas prácticas”, entendiendo que el crecimiento futuro no dependerá exclusivamente de aumentar el número de animales.

Además, se plantea la necesidad de “impulsar programas de fortalecimiento de productores”, en un contexto donde la escala y la capacidad de gestión se vuelven determinantes, junto con la incorporación de “criterios de sostenibilidad productiva y resiliencia climática”, cada vez más relevantes para sostener la competitividad.

En conjunto, las conclusiones del estudio reflejan una ganadería que deja atrás una etapa de crecimiento extensivo y entra en una fase donde la eficiencia, la especialización y la articulación institucional pasan a ser los principales pilares.

Tal como resume el propio documento, el sistema ganadero paraguayo atraviesa “procesos de adaptación estructural, con desafíos y oportunidades”, lo que plantea un escenario donde la capacidad de respuesta del sector será determinante para sostener su desarrollo en los próximos años.

[Foto: Ganado vacuno / Archivo / Productiva C&M]

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