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Mercosur debe “producir más carne con mayor eficiencia”, según informe

El bloque del Mercosur, principal exportador mundial de proteína bovina, enfrenta un escenario de demanda creciente que obligará a replantear el modelo productivo. El desafío ya no pasará únicamente por aumentar los volúmenes, sino por mejorar la eficiencia y la capacidad de capturar valor en los mercados internacionales. De acuerdo con proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la población mundial pasará de 8,2 mil milones a cerca de 9,7 mil millones de habitantes hacia 2050, lo que implica un crecimiento cercano al 20% y, en consecuencia, una mayor demanda de alimentos y proteínas. En este contexto, la carne bovina seguirá siendo relevante dentro de la matriz global, aunque con un crecimiento más moderado en comparación con otras proteínas como el pollo. El consumo per cápita se mantendría relativamente estable, pero con una expansión significativa en regiones como Asia y Medio Oriente, impulsada por el aumento de ingresos y la urbanización. El Mercosur parte de una posición consolidada en este escenario. Integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, el bloque proyecta exportaciones cercanas a 5,7 millones de toneladas equivalente carcasa, liderando el comercio global de carne bovina. Sin embargo, sostener ese liderazgo requerirá acompañar el crecimiento de la demanda. En ese escenario, el bloque debería expandir sus exportaciones hasta aproximadamente 6,7 millones de toneladas en los próximos 25 años, lo que implica sumar cerca de 1,1 millones de toneladas adicionales. A nivel país, las proyecciones marcan objetivos concretos: Brasil debería superar los 4,6 millones de toneladas exportadas; Argentina ubicarse por encima de 1 millón; Uruguay acercarse a 570 mil toneladas; y Paraguay proyectarse hacia unas 540 mil toneladas. No obstante, más allá del volumen, el eje del crecimiento estará en la eficiencia productiva. Tanto la FAO como la OCDE coinciden en que el aumento de la producción ganadera dependerá principalmente de mejoras tecnológicas y de gestión, más que de la expansión de la superficie. En ese sentido, los principales desafíos para el Mercosur pasan por elevar la tasa de destete, mejorar los índices reproductivos, reducir la edad de faena, intensificar los sistemas y aumentar la productividad por hectárea. Así, el futuro de la carne bovina en la región no solo estará condicionado por cuánto se produce, sino por cómo se produce, en un escenario donde la eficiencia será el factor decisivo para sostener la competitividad global. [Foto: Ganado de carne / Archivo / Productiva C&M]

El bloque del Mercosur, principal exportador mundial de proteína bovina, enfrenta un escenario de demanda creciente que obligará a replantear el modelo productivo. El desafío ya no pasará únicamente por aumentar los volúmenes, sino por mejorar la eficiencia y la capacidad de capturar valor en los mercados internacionales.

De acuerdo con proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la población mundial pasará de 8,2 mil milones a cerca de 9,7 mil millones de habitantes hacia 2050, lo que implica un crecimiento cercano al 20% y, en consecuencia, una mayor demanda de alimentos y proteínas.

En este contexto, la carne bovina seguirá siendo relevante dentro de la matriz global, aunque con un crecimiento más moderado en comparación con otras proteínas como el pollo. El consumo per cápita se mantendría relativamente estable, pero con una expansión significativa en regiones como Asia y Medio Oriente, impulsada por el aumento de ingresos y la urbanización.

El Mercosur parte de una posición consolidada en este escenario. Integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, el bloque proyecta exportaciones cercanas a 5,7 millones de toneladas equivalente carcasa, liderando el comercio global de carne bovina.

Sin embargo, sostener ese liderazgo requerirá acompañar el crecimiento de la demanda. En ese escenario, el bloque debería expandir sus exportaciones hasta aproximadamente 6,7 millones de toneladas en los próximos 25 años, lo que implica sumar cerca de 1,1 millones de toneladas adicionales.

A nivel país, las proyecciones marcan objetivos concretos: Brasil debería superar los 4,6 millones de toneladas exportadas; Argentina ubicarse por encima de 1 millón; Uruguay acercarse a 570 mil toneladas; y Paraguay proyectarse hacia unas 540 mil toneladas.

No obstante, más allá del volumen, el eje del crecimiento estará en la eficiencia productiva. Tanto la FAO como la OCDE coinciden en que el aumento de la producción ganadera dependerá principalmente de mejoras tecnológicas y de gestión, más que de la expansión de la superficie.

En ese sentido, los principales desafíos para el Mercosur pasan por elevar la tasa de destete, mejorar los índices reproductivos, reducir la edad de faena, intensificar los sistemas y aumentar la productividad por hectárea.

Así, el futuro de la carne bovina en la región no solo estará condicionado por cuánto se produce, sino por cómo se produce, en un escenario donde la eficiencia será el factor decisivo para sostener la competitividad global.

[Foto: Ganado de carne / Archivo / Productiva C&M]

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