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Conflicto EE.UU. – Irán suma incertidumbre, pero el precio de granos “depende de la oferta regional”

El Ing. Agr. Hernán “Rulo” Fernández, director de Kurepa Kue, analizó el impacto que pueden tener las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán en el agro (puntualmente en Paraguay) y explicó que los efectos sobre los mercados agrícolas suelen ser más indirectos que directos. Según el especialista, esta escalada puede generar volatilidad en los mercados internacionales a través del petróleo y el aceite de soja, aunque aclaró que los precios que hoy recibe Paraguay están más condicionados por la oferta regional, especialmente de Brasil y Argentina. Fernández señaló que el contexto global actual está marcado por una acumulación de conflictos y tensiones internacionales que generan un alto nivel de incertidumbre en los mercados. Recordó que, desde la invasión de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022, se intensificó la inestabilidad geopolítica, con múltiples actores influyentes en escena, como Vladimir Putin, Volodymyr Zelensky, Donald Trump y Xi Jinping. “Hace más de 20 años que sigo de cerca estos procesos y nunca vi una situación con tantos conflictos abiertos al mismo tiempo”, afirmó. En ese escenario, el foco actual se concentra en Medio Oriente, especialmente en la región del Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, por donde se transporta cerca del 20% del petróleo mundial. Aunque el flujo de buques no se ha interrumpido formalmente, los ataques y las tensiones militares generan un riesgo creciente para la navegación comercial. El especialista explicó que muchas aseguradoras y reaseguradoras internacionales comenzaron a retirar coberturas para los buques petroleros que operan en esa zona ante el riesgo de ataques. “Si un barco no tiene seguro, en la práctica es casi como cerrar el estrecho”, indicó. Este factor fue determinante para la reciente suba del precio del petróleo, que a su vez impulsó al alza al aceite de soja, utilizado como insumo para la producción de biodiésel. En el caso de los granos, Fernández aclaró que el conflicto no impacta de forma directa sobre el maíz o la soja. Sin embargo, el efecto puede darse de manera indirecta a través de los mercados energéticos y financieros. “Por ahora los fondos especulativos no están mirando de lleno a la soja o al maíz por esta situación, aunque sí al aceite de soja por su relación con el biodiésel”, explicó. Más allá del contexto geopolítico, Fernández remarcó que el precio que finalmente recibe el productor paraguayo depende de dos componentes: la cotización internacional en Chicago y los llamados basis o primas locales. En ese sentido, indicó que los basis en Paraguay se ampliaron significativamente en la actual campaña. Mientras que cuando Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025 la diferencia era de unos cinco dólares por tonelada, actualmente ronda los 63 dólares. Esta situación, explicó, responde principalmente a factores regionales de oferta y demanda. Por un lado, la gran cosecha de soja en Brasil generó una fuerte disponibilidad de mercadería en el mercado internacional. Por otro, la industria argentina se encuentra sobreabastecida tras las reducciones de derechos de exportación impulsadas por el gobierno de Javier Milei durante 2025, lo que incentivó a los productores argentinos a vender grandes volúmenes de soja disponible. “Esa menor demanda desde la industria argentina, sumada a la enorme oferta brasileña, hace que la demanda por soja paraguaya no esté tan firme, y por eso los basis se ampliaron”, explicó. Fernández insistió en que este comportamiento del mercado responde a dinámicas comerciales normales y no a decisiones arbitrarias de los compradores. “No se trata de que los compradores sean buenos o malos. El exportador paraguayo encuentra un mercado con abundante oferta y una demanda que no está dispuesta a pagar mucho más de lo que hoy se paga”, concluyó. [Foto: Soja en granos / Archivo / Productiva C&M]

El Ing. Agr. Hernán “Rulo” Fernández, director de Kurepa Kue, analizó el impacto que pueden tener las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán en el agro (puntualmente en Paraguay) y explicó que los efectos sobre los mercados agrícolas suelen ser más indirectos que directos. Según el especialista, esta escalada puede generar volatilidad en los mercados internacionales a través del petróleo y el aceite de soja, aunque aclaró que los precios que hoy recibe Paraguay están más condicionados por la oferta regional, especialmente de Brasil y Argentina.

Fernández señaló que el contexto global actual está marcado por una acumulación de conflictos y tensiones internacionales que generan un alto nivel de incertidumbre en los mercados. Recordó que, desde la invasión de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022, se intensificó la inestabilidad geopolítica, con múltiples actores influyentes en escena, como Vladimir Putin, Volodymyr Zelensky, Donald Trump y Xi Jinping. “Hace más de 20 años que sigo de cerca estos procesos y nunca vi una situación con tantos conflictos abiertos al mismo tiempo”, afirmó.

En ese escenario, el foco actual se concentra en Medio Oriente, especialmente en la región del Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, por donde se transporta cerca del 20% del petróleo mundial. Aunque el flujo de buques no se ha interrumpido formalmente, los ataques y las tensiones militares generan un riesgo creciente para la navegación comercial.

El especialista explicó que muchas aseguradoras y reaseguradoras internacionales comenzaron a retirar coberturas para los buques petroleros que operan en esa zona ante el riesgo de ataques. “Si un barco no tiene seguro, en la práctica es casi como cerrar el estrecho”, indicó.

Este factor fue determinante para la reciente suba del precio del petróleo, que a su vez impulsó al alza al aceite de soja, utilizado como insumo para la producción de biodiésel.

En el caso de los granos, Fernández aclaró que el conflicto no impacta de forma directa sobre el maíz o la soja. Sin embargo, el efecto puede darse de manera indirecta a través de los mercados energéticos y financieros. “Por ahora los fondos especulativos no están mirando de lleno a la soja o al maíz por esta situación, aunque sí al aceite de soja por su relación con el biodiésel”, explicó.

Más allá del contexto geopolítico, Fernández remarcó que el precio que finalmente recibe el productor paraguayo depende de dos componentes: la cotización internacional en Chicago y los llamados basis o primas locales. En ese sentido, indicó que los basis en Paraguay se ampliaron significativamente en la actual campaña. Mientras que cuando Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025 la diferencia era de unos cinco dólares por tonelada, actualmente ronda los 63 dólares.

Esta situación, explicó, responde principalmente a factores regionales de oferta y demanda. Por un lado, la gran cosecha de soja en Brasil generó una fuerte disponibilidad de mercadería en el mercado internacional. Por otro, la industria argentina se encuentra sobreabastecida tras las reducciones de derechos de exportación impulsadas por el gobierno de Javier Milei durante 2025, lo que incentivó a los productores argentinos a vender grandes volúmenes de soja disponible.

“Esa menor demanda desde la industria argentina, sumada a la enorme oferta brasileña, hace que la demanda por soja paraguaya no esté tan firme, y por eso los basis se ampliaron”, explicó.

Fernández insistió en que este comportamiento del mercado responde a dinámicas comerciales normales y no a decisiones arbitrarias de los compradores. “No se trata de que los compradores sean buenos o malos. El exportador paraguayo encuentra un mercado con abundante oferta y una demanda que no está dispuesta a pagar mucho más de lo que hoy se paga”, concluyó.

[Foto: Soja en granos / Archivo / Productiva C&M]

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