El girasol encontró una ventana de siembra de oportunidad en un periodo no habitual en el Chaco: el invierno. No obstante, busca consolidarse en esta región del país en verano, cuando siempre se evalúan, además de la productividad, otros aspectos como la rusticidad y el costo de producción, características que se destacan perfectamente en este rubro oleaginoso.
Gabriel Tartari, director de Moros Porã S.A., fue el anfitrión de la jornada de campo organizada por la firma Nutrex S.A., en donde se expuso un posicionamiento de siembra inusual en la región Occidental del país, que, según el mismo productor, fue una fecha de oportunidad; es decir, la implantación del girasol entre julio y agosto no se da todos los años en el Chaco, pero en esta ocasión hubo condiciones para avanzar con este cultivo.
Indudablemente, el comportamiento del girasol será medido con mayor fuerza en el verano, cuando tendrá, además, la dura tarea de medir fuerzas con otros cultivos de época, como la soja, el algodón, el sésamo o los porotos, que se siembran en esta unidad de producción.
Tartari comentó que, en la Estancia Maryland, lugar alquilado por el grupo argentino, este cultivo fue sembrado a finales de julio a un distanciamiento de 45 cm, con una población de 42 mil plantas logradas y una aplicación de herbicida en preemergencia. Agregó que este cuidado permitió una baja inversión, hecho que juega a favor del rubro dentro de la cadena de rotación en suelo chaqueño.
Indicó que el girasol es uno de los cultivos que va rotando, considerando que hace cinco años, cuando llegaron a Paraguay, tuvieron que desarrollar este campo que al principio era netamente ganadero. “Eran campos ganaderos, de pasturas implantadas, y tuvimos que transformar con labores, rastra, nivelación este suelo para comenzar a trabajar en agricultura”, mencionó.
Gabriel comentó que provienen de una empresa agrícola ubicada en Salta, Argentina, en un ambiente similar al del Chaco paraguayo, pero con la salvedad de que el del otro lado del río no tienen tantas variables notorias como el clima, principalmente, además de la infraestructura, sobre todo de caminos y accesos de todo tiempo.
Consideró que existe un gran potencial de crecimiento en esta región, sobre todo de aquellas áreas ganaderas de pasturas degradadas, que pueden convertirse en agrícolas.
En el afán de desarrollar estas áreas comenzaron a sembrar maíz y soja, para luego comenzar a rotarlas con algodón, chía, sésamo y poroto.
“Creemos que el girasol es un cultivo que se va a adaptar a esta región por sus características de mayor tolerancia. No lo hicimos antes por el factor comercial, pero creemos que es un cultivo que va a prosperar en el Chaco”, indicó.
La idea de la empresa es diversificar cultivos, ambientes y épocas de siembra. En este contexto, acotó que cada rubro tiene un ambiente ideal y el gran desafío es encontrarlo para darle las mejores condiciones a cada cultivo.
Rotación. Una vez que culmine la cosecha del girasol, esta superficie será cubierta con maíz, pero otras áreas, que provienen de cultivos diferentes, serán sembradas con la oleaginosa. La participación de este rubro en el plan de siembra de la empresa asciende a 500 hectáreas, un 10 % de la superficie agrícola total de la firma.
“Haciendo medianamente bien, podemos lograr buenos resultados. Apuntamos a una diversificación, porque no existe un cultivo mágico. Es un aprendizaje constante de diversificar zonas y cultivos”, expresó.
Con una buena implantación y la selección correcta del material genético, explicó que en ambientes similares de Argentina se pueden lograr 2500 kg por hectárea de rendimiento. Acotó que esta sería la aspiración de la empresa para alcanzar rentabilidad en el negocio.
Por su parte, el Ing. Agr. Gustavo Vázquez, gerente de Originación e Insumos de Nutrex, comentó que, aunque en esta campaña el girasol en invierno se dio de una manera ocasional, es una alternativa válida para la rotación de cultivos. No obstante, enfatizó que su potencial se centra en la siembra de enero, cuando compite con la soja o el algodón.
Indicó que es un cultivo bastante rústico, hecho que impulsa su expansión en el Chaco. Agregó que la idea es mantener un área firme de girasol para abastecer a la industria, al realizar la cosecha en los meses de mayo y junio, y complementar así la producción de la región Oriental.
Indicó que como primer año fue desafiante para la empresa, pero lograron consolidar un área de 15.000 hectáreas de girasol en la región Oriental, además de las 5000 hectáreas en el Chaco, aunque en esta el gran desafío es duplicar la superficie en las siguientes campañas.
Para la provisión de genética Nutrex tiene alianzas con empresas obtentoras como Syngenta, UPL (Advanta) y Z Semillas. En el caso de la última compañía, se estableció un acuerdo para el desarrollo de materiales en Paraguay.
Vázquez mencionó que el girasol redujo notoriamente su área de siembra en el 2015, cuando Conti Paraguay cerró sus operaciones de molienda para la elaboración de aceite. Considerando la reapertura de la fábrica, la empresa volvió a estimular la siembra de la oleaginosa y actualmente viene accionando.
Experiencia. En la región Oriental la empresa registró niveles de productividad de 1500 kg en San Pedro, frente a los 700 y 800 kg de soja en el mismo ambiente. Además, hubo áreas con buenas lluvias, como Campo 9, que tuvieron entre 3000 kg y 3300 kg por hectárea, mientras que en zafriña se marcó una productividad de 2200 kg.
Por su parte, en el Chaco viene creciendo la agricultura y en esa línea el girasol está mostrando su potencial en la región. Tal es así, que, en La Patria, con la empresa GASA, los rindes estuvieron entre 1600 y 1800 kg/ha en áreas de secano y entre 2500 y 2800 kg/ha en parcelas bajo riego.
Indicó que el productor interesado en desarrollar este rubro debe tener la certeza de que contará con una alternativa rústica, de bajo costo y un mercado seguro para su comercialización.
[Nota de Tapa publicada en la edición 134 de la Revista Productiva, páginas 20 y 21]
[Foto: Girasol / Revista Productiva]


