Los continuados cortes de energía eléctrica comenzaron a generar fuerte preocupación en el sector productivo. Según comento a Productiva, el Dr. Francisco Parcerisa, directivo de la Cabaña Guajhó, la situación resulta bastante crítica en plena etapa de vacunación contra la fiebre aftosa, donde la conservación de la cadena de frío es esencial para garantizar la eficacia de las dosis.
Según explicó, en las últimas semanas, los cortes se volvieron “exageradamente frecuentes” y, lo más grave, con interrupciones que se extienden entre dos a tres días en algunos casos. “No estamos hablando de horas, sino de jornadas completas sin energía”, señaló.
Parcerisa remarcó que la falta de electricidad pone en riesgo la correcta conservación de las vacunas, lo que podría comprometer la inmunización del rodeo y derivar incluso en inconsistencias en los registros sanitarios. “Es una inversión importante que realiza el productor y no puede quedar expuesta a que se eche a perder por un problema de suministro eléctrico”, enfatizó.
Reclamos sin respuestas. El directivo indicó que los reclamos ante la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) son constantes y generalizados en distintos puntos del país, aunque las respuestas no siempre llegan con la rapidez necesaria.
Puntualmente mencionó el distrito de Caapucú, donde históricamente los cortes eran esporádicos y se resolvían con celeridad. “Hoy podemos estar fácilmente un día y medio o dos días sin luz. Uno reclama en la oficina local y le indican que el pedido debe gestionarse desde la central, lo que demora aún más la solución”, relató.
Impacto en toda la cadena. El problema no se limita a la ganadería de carne. La falta de energía afecta tambos que dependen de ordeñadoras eléctricas, establecimientos que utilizan picadoras, sistemas de riego, granjas avícolas y porcinas y toda actividad vinculada a procesos mecanizados. En muchos casos, los productores se ven obligados a adquirir generadores propios para sostener la operatividad.
“Estamos volviendo a depender de generadores, en un país que cuenta con dos de las represas hidroeléctricas más importantes de América”, cuestionó Parcerisa, aludiendo al contraste entre el potencial energético nacional y la realidad que enfrentan los establecimientos rurales.
La situación, advirtió, podría ser aún más delicada en el Chaco, donde las distancias y la menor infraestructura complejizan cualquier contingencia. Además de los sistemas productivos, también se ven afectados servicios básicos y cercas eléctricas utilizadas para el manejo del ganado.
Para el referente ganadero, la problemática del suministro eléctrico se convirtió en un factor estructural que impacta directamente en la eficiencia productiva, la sanidad animal y la competitividad del sector. En un contexto donde el cumplimiento sanitario es clave para sostener mercados internacionales, la estabilidad energética pasa a ser un componente estratégico para toda la cadena cárnica.
[Foto: Vacunación antiaftosa / Archivo / Productiva C&M]


