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Pese al buen precio del ganado, costo operativo “sigue alto y no se ajusta a caída del dólar”

Aunque el valor del novillo terminado va subiendo poco a poco y ya se acerca a los USD 5 por kilo, hay quienes afirman que la actual cotización no implica una gran rentabilidad para el ganadero, sino apenas un equilibrio frente a una estructura de costos que continúa elevada. Así lo sostuvo el productor y representante de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Manuel Cardozo, argumentando que la suba del ganado actúa como un mecanismo de compensación ante el encarecimiento previo de las materias primas. Cardozo explicó que gran parte de los insumos utilizados en la producción (medicamentos veterinarios, alambrados, combustibles, suplementos, materiales para infraestructura y otros costos operativos) aumentaron cuando el dólar subió, pero no acompañaron la posterior corrección cambiaria. El referente indicó que “todo se está compensando con esta suba de precios del ganado”, pero que, si los costos de las materias primas bajaran en línea con el tipo de cambio actual, el margen del productor sería considerablemente mayor y permitiría reinvertir en tecnología aplicada a los cuatro pilares de la ganadería: alimentación, sanidad, manejo y genética. En cuanto a la dinámica del mercado, indicó que el frigorífico hoy demanda animales terminados que promedian USD 4,75 y 4,80 por kilo, con exigencias crecientes en calidad y peso de carcasa, que rondan los 220 a 230 kilos mínimos. Para alcanzar esos estándares, sostuvo que el sistema tradicional a campo resulta insuficiente y obliga a incorporar suplementación estratégica, sistemas de confinamiento (feedlot) o esquemas asociativos de capitalización para completar la terminación. Sin embargo, advirtió que estos modelos también conllevan riesgos adicionales, como mortandad por estrés durante el transporte o en el propio feedlot, por lo que requieren un manejo técnico riguroso para evitar pérdidas económicas. “Existe la fórmula para producir carne eficiente y de calidad como exige el mundo, pero son animales grandes que necesitan comida y planificación”, remarcó. El dirigente también insistió en la necesidad de ampliar el acceso a créditos de largo plazo y tasas más bajas, tanto para retención de vientres como para financiar suplementación y mejora tecnológica. A su entender, el incentivo de precios debe estar acompañado de herramientas financieras que permitan sostener el proceso de intensificación productiva. [Foto: Ganado vacuno / Archivo / Productiva C&M]

Aunque el valor del novillo terminado va subiendo poco a poco y ya se acerca a los USD 5 por kilo, hay quienes afirman que la actual cotización no implica una gran rentabilidad para el ganadero, sino apenas un equilibrio frente a una estructura de costos que continúa elevada. Así lo sostuvo el productor y representante de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Manuel Cardozo, argumentando que la suba del ganado actúa como un mecanismo de compensación ante el encarecimiento previo de las materias primas.

Cardozo explicó que gran parte de los insumos utilizados en la producción (medicamentos veterinarios, alambrados, combustibles, suplementos, materiales para infraestructura y otros costos operativos) aumentaron cuando el dólar subió, pero no acompañaron la posterior corrección cambiaria.

El referente indicó que “todo se está compensando con esta suba de precios del ganado”, pero que, si los costos de las materias primas bajaran en línea con el tipo de cambio actual, el margen del productor sería considerablemente mayor y permitiría reinvertir en tecnología aplicada a los cuatro pilares de la ganadería: alimentación, sanidad, manejo y genética.

En cuanto a la dinámica del mercado, indicó que el frigorífico hoy demanda animales terminados que promedian USD 4,75 y 4,80 por kilo, con exigencias crecientes en calidad y peso de carcasa, que rondan los 220 a 230 kilos mínimos. Para alcanzar esos estándares, sostuvo que el sistema tradicional a campo resulta insuficiente y obliga a incorporar suplementación estratégica, sistemas de confinamiento (feedlot) o esquemas asociativos de capitalización para completar la terminación.

Sin embargo, advirtió que estos modelos también conllevan riesgos adicionales, como mortandad por estrés durante el transporte o en el propio feedlot, por lo que requieren un manejo técnico riguroso para evitar pérdidas económicas. “Existe la fórmula para producir carne eficiente y de calidad como exige el mundo, pero son animales grandes que necesitan comida y planificación”, remarcó.

El dirigente también insistió en la necesidad de ampliar el acceso a créditos de largo plazo y tasas más bajas, tanto para retención de vientres como para financiar suplementación y mejora tecnológica. A su entender, el incentivo de precios debe estar acompañado de herramientas financieras que permitan sostener el proceso de intensificación productiva.

[Foto: Ganado vacuno / Archivo / Productiva C&M]

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