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Riego de soja en campos bajos permitirá incremento de 1500 a 2000 kg/ha

Dentro del proceso de estructuración de campos bajos para el cultivo de soja, poder canalizar el agua en un reservorio para luego distribuir en tubos plásticos (politubos) en época de escasez es una opción que puede sumar de entre 1500 a 2000 kg/ha, mencionó a Productiva Daniel Weyh, productor de la zona de Moisés Bertoni, Caazapá. Agregó que el proyecto, dentro de la unidad productiva, abarca 950 hectáreas de riego y que los primeros lotes que recibieron la irrigación, unas 150 ha, registrarán importante aumento de rindes en comparación con otras parcelas. El productor comentó que desde que adquirió el campo, ubicado en la zona de Moises Bertoni, en el departamento de Caazapá, se trabajó para canalizar y solucionar la acumulación de agua. En ese contexto, también surgió la idea de reaprovechar esa agua, para utilizarla en las parcelas en momentos de escasez, mirando algunas experiencias positivas y trabajos realizados por Embrapa, en Brasil. “Encontramos una empresa especializada de Brasil que se llama Condado S.A. y nos auxilió en el tema del proyecto. La idea total del campo es la siguiente, ser autosustentable en agua”, acotó y agregó que en campo bajo existen dos problemas, el exceso de agua y falta de agua. Explicó que el trabajo comenzó con la suavización, un proceso necesario en campos bajos, y dentro de la sistematización del campo se hizo un desnivel para que el agua salga y pueda ser aprovechada, destinando en un reservorio. “Si tu campo tiene 1000 hectáreas, vos tenés que hacer 100 hectáreas de reservorio aproximadamente, 10% del terreno tiene que ser reservorio. Tenés que drenar tu campo y tirar el agua del reservorio, porque después vas a usar esa agua para hacer riego. El mismo surco que drena es el mismo surco es que riega”, afirmó. Comentó que el proyecto dentro del establecimiento es de 950 hectáreas de riego en un campo que tiene en total 1153 hectáreas y con 1000 hectáreas de cultivo. “Esas 100 hectáreas van a tener 950 hectáreas de riego”, remarcó. Weyh aclaró que el campo todavía no está desarrollado el 100 % y que el reservorio actualmente tiene 38 hectáreas. “Ese sería más o menos para 300 hectáreas, pero voy a hacer un riego nomás ahora, porque la soja que está por completar su ciclo. Entonces hicimos un baño ahora, un riego de 50 milímetros y me sobra agua”, expresó. Mencionó que en 24 horas el sistema permite un riego de 50 milímetros y se logra un rinde de 1.700 kilos más de promedio. La primera irrigación se realizó en una parcela más tempranera de 150 hectáreas aproximadamente, a la que le faltaba una última lluvia y que se iba a notar la diferencia en la cosecha, “1500 kilos más como mínimo, esa entrada de agua vino en un momento justo”, aseguró y agregó que inclusive, puede llegar a 2000 kilos de diferencia en zonas donde no llega el sistema. Explicó que el politubo por el cual se distribuye el agua tiene un agujero cada metro y medio; este material plástico va en medio del surco. Según el productor, la inversión de esta tecnología es de USD 1100 por hectárea y una vez instalada puede servir en varias campañas. “A lo mejor ese tubo lo que se vuelve a reponer en cierto momento, pero la canalización ya está formada”, subrayó. [Foto: Sistema de riego politubo / Gentileza]

Dentro del proceso de estructuración de campos bajos para el cultivo de soja, poder canalizar el agua en un reservorio para luego distribuir en tubos plásticos (politubos) en época de escasez es una opción que puede sumar de entre 1500 a 2000 kg/ha, mencionó a Productiva Daniel Weyh, productor de la zona de Moisés Bertoni, Caazapá. Agregó que el proyecto, dentro de la unidad productiva, abarca 950 hectáreas de riego y que los primeros lotes que recibieron la irrigación, unas 150 ha, registrarán importante aumento de rindes en comparación con otras parcelas.

El productor comentó que desde que adquirió el campo, ubicado en la zona de Moises Bertoni, en el departamento de Caazapá, se trabajó para canalizar y solucionar la acumulación de agua. En ese contexto, también surgió la idea de reaprovechar esa agua, para utilizarla en las parcelas en momentos de escasez, mirando algunas experiencias positivas y trabajos realizados por Embrapa, en Brasil.

“Encontramos una empresa especializada de Brasil que se llama Condado S.A. y nos auxilió en el tema del proyecto. La idea total del campo es la siguiente, ser autosustentable en agua”, acotó y agregó que en campo bajo existen dos problemas, el exceso de agua y falta de agua.

Explicó que el trabajo comenzó con la suavización, un proceso necesario en campos bajos, y dentro de la sistematización del campo se hizo un desnivel para que el agua salga y pueda ser aprovechada, destinando en un reservorio.

“Si tu campo tiene 1000 hectáreas, vos tenés que hacer 100 hectáreas de reservorio aproximadamente, 10% del terreno tiene que ser reservorio. Tenés que drenar tu campo y tirar el agua del reservorio, porque después vas a usar esa agua para hacer riego. El mismo surco que drena es el mismo surco es que riega”, afirmó.

Comentó que el proyecto dentro del establecimiento es de 950 hectáreas de riego en un campo que tiene en total 1153 hectáreas y con 1000 hectáreas de cultivo. “Esas 100 hectáreas van a tener 950 hectáreas de riego”, remarcó.

Weyh aclaró que el campo todavía no está desarrollado el 100 % y que el reservorio actualmente tiene 38 hectáreas. “Ese sería más o menos para 300 hectáreas, pero voy a hacer un riego nomás ahora, porque la soja que está por completar su ciclo. Entonces hicimos un baño ahora, un riego de 50 milímetros y me sobra agua”, expresó.

Mencionó que en 24 horas el sistema permite un riego de 50 milímetros y se logra un rinde de 1.700 kilos más de promedio.

La primera irrigación se realizó en una parcela más tempranera de 150 hectáreas aproximadamente, a la que le faltaba una última lluvia y que se iba a notar la diferencia en la cosecha, “1500 kilos más como mínimo, esa entrada de agua vino en un momento justo”, aseguró y agregó que inclusive, puede llegar a 2000 kilos de diferencia en zonas donde no llega el sistema.

Explicó que el politubo por el cual se distribuye el agua tiene un agujero cada metro y medio; este material plástico va en medio del surco.

Según el productor, la inversión de esta tecnología es de USD 1100 por hectárea y una vez instalada puede servir en varias campañas. “A lo mejor ese tubo lo que se vuelve a reponer en cierto momento, pero la canalización ya está formada”, subrayó.

[Foto: Sistema de riego politubo / Gentileza]

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