Dentro del marco de su Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología, el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) expuso los logros alcanzados por dos de sus cooperadores luego de utilizar la biotecnología de forma ordenada y responsable.

 

El Inbio llevó a cabo dos días de campo, con el objetivo de mostrar los trabajos realizados en las parcelas de los cooperadores del Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología, los productores Benjamín Zelaya del departamento de Alto Paraná y Trifón Ruíz Díaz de la zona de Caazapá. Con la introducción ordenada y responsable de la biotecnología y la capacitación pertinente se vieron resultados positivos en el campo de los agricultores.

 

De acuerdo con el Inbio, el programa busca fomentar una producción sostenible en el tiempo tanto a pequeña como a gran escala, mediante la capacitación a los cooperadores de zonas productivas y a sus vecinos sobre el manejo integrado de plagas, enfermedades, malezas, suelo y el uso de cultivos con eventos biotecnológicos.

 

Anteriormente, Zelaya y Díaz rastrojeaban el suelo de sus parcelas antes de cada cultivo, mientras que ahora ambos aplican el sistema de siembra directa de forma manual y volcaron su manejo a las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), conscientes de que para tener una buena productividad es necesario el cuidado del suelo con cobertura permanente y la rotación de cultivos.

 

Benjamín Zelaya es un productor de Naranjal, departamento de Alto Paraná, quien empezó a trabajar con el Inbio el año pasado. En su parcela existían condiciones de alta susceptibilidad en el suelo debido a la erosión, resultado de la remoción continua de la capa fértil; sin embargo, con el cambio de manejo realizado se observaron los buenos resultados, por lo que el cooperador está convencido de que está en el camino de una mejor producción.

 

Sobre el manejo de la parcela, el Ing. Agrop. Claudio Fleitas, coordinador del programa del Inbio, explicó que si bien se arrancó la primera zafra con el cuidado de la cobertura, el objetivo es seguir generando materia orgánica y hacer rotación de cultivos, mejorando la infiltración en las diferentes parcelas, profundidad de las raíces y disponibilidad de nutrientes para los cultivos, de modo a aumentar la producción.

 

Acotó que al inicio de la producción, en el campo del agricultor se sembraron semillas de calidad y variedades con buen sistema radicular. En la parcela de soja se utilizó la Sojapar R24 y en la de maíz, Dekalb 290 VT3Pro. Recordó que a pesar del estrés hídrico que sufrieron los cultivos en la zona, se cosechó cerca de 3000 kg por hectáreas de soja y el maíz, 5000 kg por hectárea.

 

En el caso de Trifón Ruíz Díaz, el Inbio viene trabajando, en conjunto con la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de San Juan Nepomuceno hace ocho años, por lo que se ha logrado una mejor productividad en la parcela del colaborador. Su suelo tiene más de 85 % de arena, es decir, una muy baja fertilidad; no obstante, con la aplicación del paquete tecnológico y la cobertura del suelo, actualmente es una parcela altamente productiva.

 

Con mejores prácticas agrícolas Díaz logró optimizar la disponibilidad de nutrientes en su suelo, gracias al sistema radicular tanto del maíz como de los abonos verdes utilizados, que rompieron las capas de compactación y beneficiaron al siguiente cultivo.

 

El coordinar del programa del Inbio detalló que en la parcela de Díaz fueron sembradas la variedad Sojapar R24 y para el maíz, Dekalb 290 VT3Pro, con las cuales se consiguieron 4000 kg por hectárea de soja y 7000 kg por hectárea del cereal.