La zafra 2018/19 de soja fue la más pobre de las últimas siete campañas, con un volumen global de cosecha de 7,85 millones de toneladas, según el informe estadístico de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).

 

Los rendimientos de la última zafra apenas registraron 2216 kg en promedio por hectárea. El área de siembra llegó a la mayor cifra de la historia de la soja en Paraguay con 3 544 245 hectáreas.

 

La peor campaña antes de la 2018/19 fue la registrada en la campaña 2011/12, en la que una severa sequía se llevó gran parte de la cosecha. En aquella zafra apenas se cosecharon 4 millones de toneladas y el rinde promedio fue de 1367 kg por hectárea. El área de siembra en aquella oportunidad llegó a 2 957 408 hectáreas.

 

En el 2018/19 se tuvo un duro revés luego de dos fructíferas cosechas (2016/17 y 2017/18), en las que se superó la barrera de los 10 millones de toneladas.

 

¿Se repite?

 

Al terminar el año 2019 el desarrollo fenológico positivo de los cultivos de soja generaba mucha expectativa por los probables rindes que se podrían lograr. Sin embargo, ante el excesivo calor y la falta de agua en algunas regiones, comienza a preocupar nuevamente la situación, considerando que el grueso de la zafra se encuentra en plena etapa de floración y cargado de granos, escenario originado por el tardío inicio de la campaña 2019/20, a causa de la sequía que azotó en el periodo entre el término del invierno y el inicio de la primavera.

 

Las primeras cosechas, producto de la siembra tempranera registrada a principios de setiembre, cerraron con rindes dispares. En zonas productivas del sur del país, con mayores niveles de precipitaciones, se alcanzaron rindes de 3000 kg por hectárea, mientras que en áreas del centro-norte de la región Oriental, con menores niveles de humedad, la productividad apenas superó la barrera de los 2200 kg por hectárea.

 

Conforme a los datos recibidos en nuestra redacción por parte de productores, silos, cooperativas y vendedores de insumos, las siembras tempraneras prácticamente representan apenas el 15 % de toda la campaña, por ende, la esperanza de lograr una cosecha buena –en términos generales- está pendiente de los resultados de las colectas que se realizarán a finales de enero en adelante, en donde se concentra prácticamente el 55 % de toda la zafra. Siembras más tardías (primera quincena de noviembre) representan alrededor de 20 % y otras realizadas a finales de noviembre y principios de diciembre, 10 %.

 

Toda la economía está pendiente de los resultados alcanzados en esta campaña de soja que, en caso de ser positiva, puede ayudar a un crecimiento económico de por los menos 3,5 % en el 2020; en cambio, un escenario regular a malo, así como la campaña anterior, puede volver a generar enormes contratiempos al desarrollo económico previsto e incertidumbre respecto a las nuevas inversiones a realizar en el segmento del agronegocio.