Ing. Agr. Eduardo Sierra

Asesor agroclimático de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco)

 

Para el último mes del año se observa una perspectiva de importantes precipitaciones para toda la región Oriental de Paraguay, que ayudarán a mantener el desarrollo y el ingreso del periodo de floración de los cultivos de verano, lo que daría la posibilidad de concluir una buena campaña.

 

Las lluvias para la región Oriental estarían en el orden de 100 mm a 300 mm, dependiendo del área. Por citar, en la región productiva de Alto Paraná sur, Itapúa, Caaguazú sur, Caazapá y Amambay estarían en el orden de los 250 a 300 mm. Mientras que aquellas regiones de Alto Paraná norte, Canindeyú, San Pedro norte y Concepción sur, tendrían niveles de precipitaciones de 100 a 150 mm.

 

En regiones como Paraguarí, Misiones, Cordillera y Guairá se registrarían precipitaciones cercanas a 300 mm durante diciembre.

 

A lo largo de la extensión del río Pilcomayo (Chaco) y del río Paraguay se concentra una franja de desarrollo pluviométrico superior al resto del país, que ayudará con rangos de 60 a 75 % de niveles de humedad en el suelo durante el último mes del año. En tanto que en todo el país, exceptuando lo mencionado más adelante, muestra niveles de humedad para diciembre de 40 a 60 mm.

 

En el caso del Chaco, se tendrán precipitaciones importantes, inclusive con ciertas similitudes a la Oriental como pocas veces ocurre. Se prevén lluvias de 150 mm en regiones como el este de Presidente Hayes y Boquerón. El río Pilcomayo en toda su extensión conservará niveles de precipitaciones de 250 a 300 mm. Solo en el centro de Alto Paraguay se observa un manchón que podría generar niveles pluviométricos por debajo de la media observada para el mes de diciembre. En aquella zona se tendría entre 75 a 100 mm.

 

Se nota, además, un consenso creciente en el sentido de que la campaña agrícola 2018/2019 sería afectada por un episodio de El Niño.

 

No obstante, esta perspectiva aún no se encuentra firme y podría sufrir cambios de rumbo, que es necesario tener en cuenta a fin de que no nos sorprenda.

 

Por un lado, con una probabilidad del 20 %, podría desarrollarse un episodio de El Niño, que de ser acompañado por un calentamiento del Atlántico, produciría la crecida de los grandes ríos y el anegamiento de áreas bajas interiores.

 

Menos probable (10 %), pero posible, es el desarrollo de un episodio de La Niña, que podría causar sequía y bajante de los ríos.

 

[Publicación realizada en la sección Proyecciones Climáticas de la versión impresa de Revista Productiva, edición de noviembre de 2018]