Las primeras proyecciones de la producción de soja correspondiente a la zafra 2019/20 hablan de 9,5 millones de toneladas, según José Berea, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), tras la presentación agroclimática del experto argentino, Eduardo Sierra, quien enfatizó que el clima favorecerá el desarrollo de la oleaginosa durante la campaña agrícola que está en marcha.

 

Esta proyección de producción de soja ayudaría nuevamente a Paraguay a posicionarse como uno de los grandes jugadores en el negocio mundial de la soja, con una capacidad exportable de 6 millones de toneladas y una desnaturalización interna de los granos de 3,5 millones de toneladas. En la campaña anterior (2018/19), Paraguay totalizó una producción de 7,5 millones de toneladas, que representó una pérdida de 24 %.

 

A su vez, el Ing. Agr. Luis Cubilla, asesor agrícola de la Capeco, indicó que, teniendo en cuenta estas variables, los productores deben considerar sembrar en la época recomendada, diversificar los periodos de siembra, ceñirse a las buenas prácticas agrícolas y monitorear constantemente las parcelas para evitar posibles escenarios negativos en el campo.

 

Conforme las proyecciones hechas por el agroclimático argentino Eduardo Sierra, se espera que el periodo de lluvias arranque en plena etapa de siembra; es decir, desde setiembre.

 

A su vez, comentó que dentro del ciclo productivo de la soja, durante los meses de diciembre y enero, se espera una reducción del nivel pluviométrico, con lo cual se podría presentar un cierto grado de estrés; sin embargo, no es pronunciada esta situación, por lo cual no se podría considerar como “alarma” para la producción nacional de soja.

 

Dentro de estas proyecciones agroclimáticas, los departamentos de San Pedro, Amambay y Concepción podrían presentar estrés hídrico durante el siguiente ciclo.

 

Así también, el experto argentino, asesor agroclimático de la Capeco, mencionó que entre los meses de febrero y marzo se esperan buenas lluvias, que podrían favorecer el desarrollo del maíz.

 

En términos generales, Sierra comentó que el océano Pacífico continuará enfriándose lentamente, haciendo desaparecer toda posibilidad de que se desarrolle un verdadero episodio de El Niño.

 

Para el conjunto del área agrícola de la Cuenca del Plata esto representaría un retorno hacia la neutralidad, que beneficiará a la mayor parte del área, reduciendo el peligro de crecida de los grandes ríos por lluvias en sus altas cuencas.

 

Señaló, no obstante, que se observa un calentamiento del océano Atlántico subtropical, que puede marcar una situación de alerta para el centro-este del Conosur, dentro del cual se encuentra Paraguay, que podría experimentar precipitaciones a finales de otoño e invierno algo superiores a lo normal, y que al llegar a la primavera podrían activarse incrementando los riesgos hídricos.

 

Aclaró, por último, que los riesgos descritos no configuran una situación de la magnitud observada durante el episodio de El Niño 2015/16, pero sin llegar a dicho extremo se presentarán eventos de consideración.