En la última campaña de entrezafra los dos principales rubros de época tuvieron suertes dispares. En el caso del maíz, hubo una retracción, mientras que la soja registró un leve incremento, conforme los datos del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) basados en un trabajo geoespacial desarrollado por el Lic. Federico Peckholtz.

 

El área de siembra del maíz bajó de 925 949 toneladas registradas en la campaña 2018 a 884 963 hectáreas, durante la campaña 2019; es decir, se dio una caída que oscila las 40 000 hectáreas que representa cerca de 4,2 % menos.

 

En torno a la soja de entrezafra o de segunda, se tuvo un leve incremento del área. En esta campaña 2019 se registró una superficie sembrada de 693 564 hectáreas, mientras que en la anterior se sembraron 680 820 hectáreas. Esta expansión representa 2 %.

 

Las condiciones climáticas no fueron favorables para la soja. Este escenario no solo complica la venta de granos de calidad, sino la oferta de semillas de cara a la campaña 2019/20.

 

En el caso del maíz, aquellas áreas que se sembraron en forma media y tardía escaparon del estrés hídrico importante que se dio en ese ciclo productivo. Aquellas parcelas que fueron sembradas tardíamente lograron un desarrollo importante, aunque en algunos casos no pudieron ser cosechadas antes del registro de las heladas.

 

De todas formas, dos rubros importantes para la economía en general no llegaron a los niveles deseados de productividad y, por ende, de volumen de producción final.