Autoridades nacionales y representantes de la cadena de producción debatieron este jueves durante el Taller de Etanol Combustible (TECO) las tendencias, las innovaciones y el futuro de este biocombustible, así como su potencial para cubrir las necesidades energéticas de Paraguay.

 

Representantes del sector público y privado analizaron las tendencias y el futuro de la producción de bioetanol.

La segunda edición del TECO Paraguay se realizó en el centro de Eventos Alff, de la ciudad de J. Eulogio Estigarribia (ex Campo 9), Caaguazú, como resultado de una sociedad de la empresa paraguaya Proquitec y la empresa danesa proveedora de soluciones biológicas, Novozymes.

 

Además del potencial energético, invertir en la producción de etanol significa también reducir considerablemente el impacto ambiental que produce el uso de los combustibles convencionales.

 

En ese sentido, expertos de Brasil, Estados Unidos y Paraguay expusieron acerca de los últimos avances en asepsia de planta, control de procesos e innovaciones biotecnológicas para la producción de etanol, especialmente proveniente del maíz.

 

El etanol es un combustible amigable con el medio ambiente, un combustible verde, de alto impacto redistributivo socioeconómico en Paraguay.

 

La intención de este taller unir a los sectores público y privado para trabajar en conjunto y discutir las posibilidades y políticas públicas que garanticen el desarrollo de este biocombustible.

 

La producción de etanol en Paraguay es una actividad con un tremendo potencial de desarrollo. La Industria Paraguaya de Alcoholes S.A. (Inpasa) inauguró este año su segunda planta en el distrito de Guayaibi, departamento de San Pedro. Esta se suma a la que se encuentra en Nueva Esperanza, Canindeyú.

 

Entre ambas se estima una producción de 400 millones de litros al año a partir de este 2018.

 

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