El desarrollo de programas de mejoramiento genético implica múltiples beneficios para el desarrollo agrícola. La introducción de tecnología en el campo no solo aporta resistencia a enfermedades y plagas, sino que también mejora el manejo, ahorro y cuidado del ambiente.

 

En la actualidad, los programas de mejoramiento genético de cultivos son operaciones que utilizan diferentes técnicas y permiten introducir más tecnología en el campo, generando variedades que presentan resistencia, tolerancia a enfermedades, plagas, herbicidas, etc.

 

Por medio de esta disciplina, se busca reducir el uso de defensivos agrícolas y lograr un aumento de la producción agrícola dentro de una misma área.

 

La introducción de genes de resistencia, ya sea por mejoramiento convencional o por ingeniería genética, ayuda al productor a disminuir el uso de los pesticidas, lo que reduce costos y beneficia al ambiente. Los avances tecnológicos también permiten mejorar el manejo de los cultivos, facilitando el control de plagas, malezas y enfermedades.

 

En Paraguay el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) lleva adelante un programa de mejoramiento de soja. Al respecto, el Ing. Agr. Aníbal Morel, coordinador del proyecto, subrayó que en nuestro país existen enfermedades del cultivo que no tienen control químico y su tratamiento se da por medio del mejoramiento genético, a través de la introducción de genes de resistencia.

 

Morel, así también, recalcó que “una de las enfermedades que no tiene control químico es el caso del cancro de tallo de la soja que fue una de las más agresivas que tuvimos en la región, y los mejoradores lograron erradicar esa enfermedad a través de la transferencia de genes. El mejoramiento genético también apunta a ayudar al productor en su economía, ya que buscamos seguir introduciendo más genes de resistencia de modo a ir reduciendo el uso de los defensivos agrícolas en el campo y a su vez eso tiene un beneficio directo al ambiente”.

 

Los trabajos impulsados por el Inbio, en algunos casos, son realizados en forma individual y en otros, en forma asociada a través de convenios, con el propósito de seguir impulsando el desarrollo de tecnología aplicada en el campo.

 

La institución también se encuentra trabajando en el apilonamiento de genes para la resistencia a roya de la soja, en cooperación con el Centro Internacional de Investigación para las Ciencias Agrícolas (JIRCAS).

 

Por su parte, las variedades Sojapar disponibles en el mercado ya cuentan con un gen de tolerancia a la roya de la soja, que es producto de una alianza con el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) y le permite al agricultor disminuir las aplicaciones de fungicidas. Se busca ampliar el espectro de resistencia con el apilamiento de genes, lo que permitirá minimizar aún más la necesidad de fungicidas.

 

Dentro de los programas del Inbio se están desarrollando tareas vinculadas con la obtención de variedades con tolerancia al estrés hídrico, transfiriendo el evento HB4 (de tolerancia a la sequía) y ese trabajo se realiza dentro del marco del convenio que tiene la institución con Verdeca LLC, empresa conjunta entre Arcadia Biosciences Inc. y Bioceres Inc., dueñas del evento HB4 con tolerancia a la sequía.

 

[Fuente: Inbio]