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“Al que no mida su pastura hoy, terminará costándole kilos y preñeces”

Con la llegada del invierno y las primeras heladas registradas en distintas zonas productivas del país, la gestión eficiente de las pasturas vuelve a ocupar un lugar central en los sistemas ganaderos. Para el Dr. Yimmy Reistenbach, consultor pecuario y presidente de Ganadería a Pasto EAS, el punto de partida para afrontar esta etapa es conocer exactamente con qué volumen de forraje cuenta el establecimiento. En conversación con Productiva, el especialista explicó que, durante los próximos meses, el crecimiento de las pasturas será muy limitado, por lo que el productor debe proyectar el manejo de sus rodeos en función del alimento disponible actualmente y no de una producción forrajera futura. En ese sentido, remarcó que “es indispensable cuantificar las reservas existentes, identificar las categorías de animales presentes en el campo y calcular sus requerimientos nutricionales para atravesar el período crítico”. Reistenbach indicó que uno de los principales desafíos nutricionales del invierno es la disminución del aporte proteico de las pasturas. Por ello, recomendó planificar con anticipación las estrategias de suplementación necesarias para evitar pérdidas de condición corporal y caídas en la productividad. Otro aspecto que destacó es la coincidencia entre la época de menor crecimiento de las pasturas y uno de los momentos de mayor demanda nutricional de los rodeos de cría. Recordó que gran parte de los establecimientos paraguayos concentra las pariciones entre junio y septiembre, lo que implica que muchas vacas atraviesan el período de preparto y posparto justamente cuando la oferta forrajera es más limitada. Según explicó, durante los 30 días previos al parto y los primeros 60 a 90 días posteriores, los requerimientos nutricionales de las vacas alcanzan sus niveles máximos. Esta situación obliga a extremar la planificación para evitar impactos negativos sobre la fertilidad y la posterior reconcepción de los vientres. Incluso señaló que, desde su punto de vista, concentrar las pariciones, en esta época del año, puede generar mayores dificultades reproductivas debido a la menor disponibilidad de nutrientes durante el posparto. Ajustar la carga a la realidad del campo. En cuanto al manejo de las pasturas, Reistenbach fue enfático al recomendar que la carga animal se defina siempre en función de la oferta forrajera existente y no sobre expectativas de crecimiento. “Nunca hay que cargar el campo con la esperanza de que el pasto vaya a crecer”, enfatizó. Explicó que el desarrollo de las pasturas depende de múltiples factores, entre ellos la temperatura, la radiación solar, las precipitaciones y la propia especie forrajera. Por ello, el comportamiento observado durante el verano difícilmente pueda replicarse en invierno, cuando las horas de luz disminuyen y las temperaturas reducen significativamente la velocidad de crecimiento. En ese contexto, consideró que una de las decisiones más importantes para los próximos meses será ajustar correctamente la carga animal y administrar con criterio el recurso forrajero disponible, de manera a llegar en buenas condiciones al inicio de la primavera y al período de rebrote de las pasturas. [Foto: Dr. Yimmy Reistenbach / Gentileza Dr. Yimmy Reistenbach]

Con la llegada del invierno y las primeras heladas registradas en distintas zonas productivas del país, la gestión eficiente de las pasturas vuelve a ocupar un lugar central en los sistemas ganaderos. Para el Dr. Yimmy Reistenbach, consultor pecuario y presidente de Ganadería a Pasto EAS, el punto de partida para afrontar esta etapa es conocer exactamente con qué volumen de forraje cuenta el establecimiento.

En conversación con Productiva, el especialista explicó que, durante los próximos meses, el crecimiento de las pasturas será muy limitado, por lo que el productor debe proyectar el manejo de sus rodeos en función del alimento disponible actualmente y no de una producción forrajera futura. En ese sentido, remarcó que “es indispensable cuantificar las reservas existentes, identificar las categorías de animales presentes en el campo y calcular sus requerimientos nutricionales para atravesar el período crítico”.

Reistenbach indicó que uno de los principales desafíos nutricionales del invierno es la disminución del aporte proteico de las pasturas. Por ello, recomendó planificar con anticipación las estrategias de suplementación necesarias para evitar pérdidas de condición corporal y caídas en la productividad.

Otro aspecto que destacó es la coincidencia entre la época de menor crecimiento de las pasturas y uno de los momentos de mayor demanda nutricional de los rodeos de cría. Recordó que gran parte de los establecimientos paraguayos concentra las pariciones entre junio y septiembre, lo que implica que muchas vacas atraviesan el período de preparto y posparto justamente cuando la oferta forrajera es más limitada.

Según explicó, durante los 30 días previos al parto y los primeros 60 a 90 días posteriores, los requerimientos nutricionales de las vacas alcanzan sus niveles máximos. Esta situación obliga a extremar la planificación para evitar impactos negativos sobre la fertilidad y la posterior reconcepción de los vientres.

Incluso señaló que, desde su punto de vista, concentrar las pariciones, en esta época del año, puede generar mayores dificultades reproductivas debido a la menor disponibilidad de nutrientes durante el posparto.

Ajustar la carga a la realidad del campo. En cuanto al manejo de las pasturas, Reistenbach fue enfático al recomendar que la carga animal se defina siempre en función de la oferta forrajera existente y no sobre expectativas de crecimiento. “Nunca hay que cargar el campo con la esperanza de que el pasto vaya a crecer”, enfatizó.

Explicó que el desarrollo de las pasturas depende de múltiples factores, entre ellos la temperatura, la radiación solar, las precipitaciones y la propia especie forrajera. Por ello, el comportamiento observado durante el verano difícilmente pueda replicarse en invierno, cuando las horas de luz disminuyen y las temperaturas reducen significativamente la velocidad de crecimiento.

En ese contexto, consideró que una de las decisiones más importantes para los próximos meses será ajustar correctamente la carga animal y administrar con criterio el recurso forrajero disponible, de manera a llegar en buenas condiciones al inicio de la primavera y al período de rebrote de las pasturas.

[Foto: Dr. Yimmy Reistenbach / Gentileza Dr. Yimmy Reistenbach]

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