Mantener ganancias moderadas durante el invierno puede marcar una diferencia significativa en la productividad del ganado Brangus durante el resto del año. Según el Ing. Abel Bobadilla, miembro de la Comisión Directiva de Brangus Paraguay, los animales que atraviesan la temporada invernal con un manejo nutricional adecuado logran expresar una mayor capacidad de ganancia de peso en primavera y verano, superando a aquellos que sufren pérdidas corporales durante los meses de menor disponibilidad forrajera.
El especialista explicó que el principal desafío del invierno paraguayo es sostener la condición corporal del rodeo en un período donde la oferta de pasturas disminuye considerablemente. Sin embargo, destacó que la genética Brangus ofrece una ventaja diferencial gracias a su notable capacidad de adaptación.
“Nuestra raza posee una plasticidad excepcional. El Brangus puede atravesar períodos de restricción alimentaria con pérdidas moderadas de condición corporal sin comprometer su desempeño reproductivo y productivo futuro. Esa resiliencia es una de sus principales fortalezas”, señaló Bobadilla.
En el caso de las vacas de cría, recomendó mantener una condición corporal mínima de 3,5 en una escala de 1 a 5 para asegurar buenos índices de preñez en la próxima temporada de servicio. Para los animales en engorde, el objetivo es sostener ganancias diarias que permitan mantener la rentabilidad del sistema.
El referente de Brangus Paraguay indicó que el manejo invernal debe apoyarse en tres pilares fundamentales. El primero es el ajuste de la carga animal, reduciendo los niveles de peso vivo por hectárea mediante destetes anticipados o la comercialización de categorías no prioritarias. El segundo consiste en la categorización estratégica del rodeo, otorgando prioridad a vacas en el último tercio de gestación y a vaquillonas de primer servicio mediante suplementación proteico-energética. El tercero es el monitoreo constante de la condición corporal, con evaluaciones periódicas cada 30 a 45 días para realizar correcciones oportunas.
Bobadilla advirtió que una mala planificación durante el invierno puede tener consecuencias importantes. Una vaca que pierde más de una unidad de condición corporal puede reducir significativamente sus probabilidades de preñez, mientras que los novillos pueden perder entre 20 y 25 kilos, requiriendo varios meses adicionales para recuperar ese peso antes de alcanzar la faena.
No obstante, remarcó que el Brangus demuestra una respuesta destacada cuando se aplican manejos adecuados. “Los animales que mantienen ganancias moderadas durante el invierno llegan a la primavera con mejores condiciones para aprovechar el crecimiento de las pasturas y expresar mayores ganancias de peso, superando a aquellos que atravesaron pérdidas corporales importantes”, explicó.
Mirando al futuro, el dirigente identificó tres áreas clave para seguir fortaleciendo la eficiencia de la raza: la selección genética de animales con menores requerimientos de mantenimiento y mejor aprovechamiento de los recursos forrajeros, la incorporación de tecnologías de monitoreo como balanzas electrónicas y análisis nutricionales, y una planificación reproductiva que evite que los momentos de mayor demanda nutricional coincidan con la época de menor oferta de alimentos.
“El Brangus, por su rusticidad y capacidad de adaptación, brinda una flexibilidad única para enfrentar los desafíos productivos del invierno paraguayo. Potenciar esas ventajas será fundamental para seguir mejorando la competitividad de la ganadería nacional”, concluyó Bobadilla.
[Foto: Animales de la raza Brangus / Gentileza Brangus]


