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Rotación de soja con pasturas permite 10 cabezas de carga animal por hectárea

En la región de Yguazú, Alto Paraná, es más común observar la actividad de confinamiento en zonas graneleras; sin embargo, hoy el productor, buscando una mayor diversificación, también comienza a intensificar el proceso de cría y la recría. El productor Tsutomu Víctor Ito, recibió al equipo de Productiva C&M y explicó el manejo empleado en la rotación de pasturas y cultivos, como la soja, cada dos a cuatro años. Anteriormente, llevaba a cabo un ciclo completo de ganadería que incluía cría, hibridación, selección genética, recría y engorde; sin embargo, en la actualidad, trabaja exhaustivamente en la cría y recría con mayor intensificación. Mencionó que, recientemente, estableció una unidad dedicada al confinamiento de ganado, lo que significa que ahora se gestiona la cría y recría, mientras que la terminación se maneja en otra unidad especializada. Este enfoque refleja una práctica ganadera organizada y diversificada. Ito subrayó la necesidad de mejorar la productividad en la ganadería dentro de una zona agrícola de alto rendimiento. Para competir con la agricultura, la pecuaria debe mejorar su rentabilidad, razón que le impulsó a implementar más tecnología, aumentar la carga animal y añadir suplementos. Indicó que mediante la gestión de pasturas y la rotación de cultivos se logra en el primer año hasta diez animales por hectárea de carga animal, pero con el correr del tiempo disminuye, lo que conlleva a rotar con soja y aplicar calcáreo y fertilizantes para mejorar la calidad del pasto y facilitar la producción de ensilaje y heno. Actualmente, la carga es de aproximadamente 4.2 animales por hectárea, lo cual es un nivel adecuado, aunque no tan alto como en otras regiones. “Este enfoque busca optimizar el uso de la tierra y garantizar que la ganadería se mantenga competitiva frente a la agricultura”, acotó En este modelo se rescata la diversificación entre ganadería y agricultura, con adaptación a las variaciones climáticas y de mercado. Ante la caída de los precios de los granos, este sistema permite utilizarlos para alimentación animal y ensilaje, lo que ayuda a compensar costos en la actualidad. El productor destacó cómo la agricultura y la ganadería se complementan y se benefician mutuamente. Agregó que las maquinarias, como un tractor y una picadora, se utilizan de manera eficiente para realizar tareas como la producción de ensilaje y la preparación de alimentos con un mixer. Esta integración permite maximizar la eficiencia y optimizar los recursos, lo que contribuye a una operación más efectiva en la unidad agrícola-ganadera. Zafriña de pasturas. Ito resaltó que la soja es el rubro más rentable durante el verano. Después de la cosecha de maíz, incorpora la zafriña, en la que alterna entre maíz, que se utiliza tanto para grano comercial como para grano húmedo, además de ensilaje de planta entera para el consumo animal, y pasto, con el cual se produce heno y ensilaje de pasto, conocido como presecado, para mejorar la nutrición de los animales y optimizar el uso de los recursos agrícolas disponibles. Este sistema de producción descansa sobre un plan de suplementación para favorecer el crecimiento y la ganancia de peso de los animales. Así también, mediante este proceso se genera la adaptación a la alimentación en bateas, lo cual es clave para la transición a una unidad de confinamiento bajo techo. Este enfoque permite que los animales se acostumbren a este tipo de alimentación desde su etapa inicial y facilita su posterior adaptación. Al momento de la visita, el productor explicó el manejo que emplean en el proceso de la compra de animales. En este sentido, comentó que al establecimiento llegan tanto machos como hembras de diversas razas para asegurar el negocio y la carga adecuada. Tras un período de recría, se evalúan las vaquillas que se integrarán al plantel, que incluye razas nelore y brangus rojo y negro. Aquellos animales de menor calidad, que son mezclas o razas no definidas, se destinan al engorde y luego, al frigorífico. Los terneros de mejor calidad son reservados para reposición, mientras que el resto va al confinamiento y se procesa como carne. Este enfoque optimiza tanto la producción como la calidad del ganado. En cuanto a la selección de los lotes de vacas para cría, explicó que en una línea de trabajo emplea cruzamientos de vientres nelore y brahman con un toro brangus rojo, buscando obtener híbridos F1 para maximizar la producción, mientras que en una segunda línea trabaja con brangus negro y algo de brangus rojo, con el enfoque en mejorar la genética mediante la selección y cruce con nelore, que aporta rusticidad. Destacó que comenzó a implementar la inseminación artificial, para la cual elige toros de semen basado en características específicas de vacas y vaquillas, especialmente para primerizas. Este enfoque estratégico resalta el compromiso con la mejora genética y la optimización en la cría de ganado. El sistema de reproducción, en general, consiste en la monta natural en primavera, cuando se logra un índice de concepción de entre 80 % y 85 %. Además, el propósito es destetar terneros entre los cuatro y cinco meses para seguir con el proceso productivo. Ito enfatizó que la creciente competencia en el mercado exige decisiones rápidas para no perder oportunidades. Además, habló de la posibilidad de terminación de animales, hecho que les permite a los productores centrarse en la cría y recría, incluso en zonas no tradicionales. Dijo que, mediante la colaboración entre la Cooperativa Yguazú y Frigo Nikkei, se está forjando este proyecto, en un contexto de creciente demanda de carne de calidad y de necesidad de adaptarse a las expectativas de los consumidores, que buscan productos de primera. “Esto refleja el compromiso que existe con la calidad en la producción”, precisó. Con esta experiencia se demuestra la importancia de lograr un equilibrio económico en las actividades agrícolas y ganaderas ante la volatilidad del mercado. “Es preferible estar con dos pies en el suelo, antes que, con uno, debido a los riesgos climáticos, de mercado y políticas gubernamentales”, enfatizó el productor. Finalmente, subrayó la necesidad de diversificar para mitigar riesgos y

En la región de Yguazú, Alto Paraná, es más común observar la actividad de confinamiento en zonas graneleras; sin embargo, hoy el productor, buscando una mayor diversificación, también comienza a intensificar el proceso de cría y la recría.

El productor Tsutomu Víctor Ito, recibió al equipo de Productiva C&M y explicó el manejo empleado en la rotación de pasturas y cultivos, como la soja, cada dos a cuatro años. Anteriormente, llevaba a cabo un ciclo completo de ganadería que incluía cría, hibridación, selección genética, recría y engorde; sin embargo, en la actualidad, trabaja exhaustivamente en la cría y recría con mayor intensificación.

Mencionó que, recientemente, estableció una unidad dedicada al confinamiento de ganado, lo que significa que ahora se gestiona la cría y recría, mientras que la terminación se maneja en otra unidad especializada. Este enfoque refleja una práctica ganadera organizada y diversificada.

Ito subrayó la necesidad de mejorar la productividad en la ganadería dentro de una zona agrícola de alto rendimiento. Para competir con la agricultura, la pecuaria debe mejorar su rentabilidad, razón que le impulsó a implementar más tecnología, aumentar la carga animal y añadir suplementos.

Indicó que mediante la gestión de pasturas y la rotación de cultivos se logra en el primer año hasta diez animales por hectárea de carga animal, pero con el correr del tiempo disminuye, lo que conlleva a rotar con soja y aplicar calcáreo y fertilizantes para mejorar la calidad del pasto y facilitar la producción de ensilaje y heno. Actualmente, la carga es de aproximadamente 4.2 animales por hectárea, lo cual es un nivel adecuado, aunque no tan alto como en otras regiones. “Este enfoque busca optimizar el uso de la tierra y garantizar que la ganadería se mantenga competitiva frente a la agricultura”, acotó

En este modelo se rescata la diversificación entre ganadería y agricultura, con adaptación a las variaciones climáticas y de mercado. Ante la caída de los precios de los granos, este sistema permite utilizarlos para alimentación animal y ensilaje, lo que ayuda a compensar costos en la actualidad.

El productor destacó cómo la agricultura y la ganadería se complementan y se benefician mutuamente. Agregó que las maquinarias, como un tractor y una picadora, se utilizan de manera eficiente para realizar tareas como la producción de ensilaje y la preparación de alimentos con un mixer. Esta integración permite maximizar la eficiencia y optimizar los recursos, lo que contribuye a una operación más efectiva en la unidad agrícola-ganadera.

Zafriña de pasturas. Ito resaltó que la soja es el rubro más rentable durante el verano. Después de la cosecha de maíz, incorpora la zafriña, en la que alterna entre maíz, que se utiliza tanto para grano comercial como para grano húmedo, además de ensilaje de planta entera para el consumo animal, y pasto, con el cual se produce heno y ensilaje de pasto, conocido como presecado, para mejorar la nutrición de los animales y optimizar el uso de los recursos agrícolas disponibles.

Este sistema de producción descansa sobre un plan de suplementación para favorecer el crecimiento y la ganancia de peso de los animales. Así también, mediante este proceso se genera la adaptación a la alimentación en bateas, lo cual es clave para la transición a una unidad de confinamiento bajo techo. Este enfoque permite que los animales se acostumbren a este tipo de alimentación desde su etapa inicial y facilita su posterior adaptación.

Al momento de la visita, el productor explicó el manejo que emplean en el proceso de la compra de animales. En este sentido, comentó que al establecimiento llegan tanto machos como hembras de diversas razas para asegurar el negocio y la carga adecuada. Tras un período de recría, se evalúan las vaquillas que se integrarán al plantel, que incluye razas nelore y brangus rojo y negro. Aquellos animales de menor calidad, que son mezclas o razas no definidas, se destinan al engorde y luego, al frigorífico. Los terneros de mejor calidad son reservados para reposición, mientras que el resto va al confinamiento y se procesa como carne. Este enfoque optimiza tanto la producción como la calidad del ganado.

En cuanto a la selección de los lotes de vacas para cría, explicó que en una línea de trabajo emplea cruzamientos de vientres nelore y brahman con un toro brangus rojo, buscando obtener híbridos F1 para maximizar la producción, mientras que en una segunda línea trabaja con brangus negro y algo de brangus rojo, con el enfoque en mejorar la genética mediante la selección y cruce con nelore, que aporta rusticidad.

Destacó que comenzó a implementar la inseminación artificial, para la cual elige toros de semen basado en características específicas de vacas y vaquillas, especialmente para primerizas. Este enfoque estratégico resalta el compromiso con la mejora genética y la optimización en la cría de ganado.

El sistema de reproducción, en general, consiste en la monta natural en primavera, cuando se logra un índice de concepción de entre 80 % y 85 %. Además, el propósito es destetar terneros entre los cuatro y cinco meses para seguir con el proceso productivo.

Ito enfatizó que la creciente competencia en el mercado exige decisiones rápidas para no perder oportunidades. Además, habló de la posibilidad de terminación de animales, hecho que les permite a los productores centrarse en la cría y recría, incluso en zonas no tradicionales.

Dijo que, mediante la colaboración entre la Cooperativa Yguazú y Frigo Nikkei, se está forjando este proyecto, en un contexto de creciente demanda de carne de calidad y de necesidad de adaptarse a las expectativas de los consumidores, que buscan productos de primera. “Esto refleja el compromiso que existe con la calidad en la producción”, precisó.

Con esta experiencia se demuestra la importancia de lograr un equilibrio económico en las actividades agrícolas y ganaderas ante la volatilidad del mercado. “Es preferible estar con dos pies en el suelo, antes que, con uno, debido a los riesgos climáticos, de mercado y políticas gubernamentales”, enfatizó el productor.

Finalmente, subrayó la necesidad de diversificar para mitigar riesgos y asegurar la sustentabilidad de la actividad. Además, destacó que tanto la agricultura como la ganadería son fundamentales para mantener la estabilidad económica, por lo que esto refleja una estrategia consciente y adaptativa frente a los desafíos del sector.

[Nota publicada en la Revista Productiva, edición 136, página 18]

[Foto: Ganado / Revista Productiva]

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