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La soja sigue en aumento y alcanza su máximo desde mayo de 2024

La tensión geopolítica en el Golfo Pérsico continúa presionando los precios de los granos, con fuertes alzas desde que estalló el conflicto, llevando a la soja a cotizar a valores máximos desde mayo de 2024 en el mercado de Chicago. Durante las operaciones nocturnas del mercado de Chicago, el poroto de soja subió USD 5 y cotiza a USD 446 la tonelada, mientras que el aceite escaló USD 31 y roza los USD 1500 la tonelada. También suben el trigo y el maíz. La guerra en Medio Oriente continúa presionando los precios de los granos, con fuertes alzas desde que estalló el conflicto, llevando a la soja a cotizar a valores máximos desde mayo de 2024 en el mercado de Chicago, mientras que, en el caso del aceite, el efecto alcista es más contundente, llegando a su nivel más alto desde finales de 2022, según el informe de Clarín Rural. Así, en el denominado “Chicago nocturno” (las operaciones en el recinto de la plaza bursátil comienzan a las 10.30, hora argentina), el contrato de mayo del poroto subió USD 5,05 hasta los USD 446,26 la tonelada, mientras que el aceite lo hace en USD 31,3 a USD 1499,14 y la harina USD 1,54 a USD 351,19. Por el lado de los cereales, el maíz avanza USD 2,46 a USD 183,75 y el trigo subió USD 1,93 hasta los USD 228,55. Analistas consultados por Clarín coincidieron en que el factor determinante que impulsa los precios de los commodities agrícolas es el salto en los valores del petróleo y el gas, traccionando principalmente las cotizaciones de los aceites con los cuales se elaboran biocombustibles. “El punto más sensible hoy de la guerra en Medio Oriente es el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula una porción importante del comercio mundial de petróleo. La interrupción o fuerte reducción del tráfico en esta vía está impulsando al alza a la soja. Pero no solo está en juego el crudo ya que por ese mismo corredor también se transportan fertilizantes que no paran de subir”, explicó la analista de mercados y asesora financiera, Mariela Brandolin. Según Brandolin, “cuando el petróleo sube, la soja y el maíz tienden a acompañar. En la soja, el vínculo se da a través del aceite y su relación con el biodiesel: un crudo más caro mejora la competitividad de los biocombustibles y fortalece la demanda de aceite. En el maíz ocurre algo similar por su relación con el etanol”. “A todo esto se suma el rol de los fondos financieros. En contextos de mayor incertidumbre geopolítica y de posibles presiones inflacionarias —algo frecuente cuando sube el petróleo— los inversores suelen aumentar su exposición a commodities, y en particular las materias primas agrícolas, como forma de cobertura en activos vinculados al sector alimentario”, completó la especialista. El director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, sostuvo que “todo el mundo está muy atento a qué va a pasar con el tema de la energía. Esto recién empieza, no se sabe cuánto va a durar y cuál va a ser el efecto”. Ante este panorama y el grado de incertidumbre que trae, “los mercados se refugian en lo que es más seguro, que es el de commodities agrícolas, y esto puede empujar los precios. Pero como son situaciones circunstanciales – no es estructural -, así como suben hoy, mañana el Estrecho de Ormuz se vuelve seguro, se reabre el paso y todo baja de la misma forma en que subió”. Por su parte, el analista de mercados de AZ Group, Diego Pasi, hizo hincapié en la suba del petróleo y su efecto arrastre en la soja y subproductos, pero también remarcó la importancia de los fondos especulativos operando en el mercado, lo cual suma otro efecto alcista. “Los granos ya estaban en un valor bajo respecto de otros activos. En ese contexto, empezaron a entrar los fondos en soja y en pocas semanas compraron más de 25 millones de toneladas”, destacó Pasi. Es por eso que Pasi considera que los fundamentos de la suba responden a cuestiones más técnicas y especulativas: “hoy te está matando más el flujo de dinero que está entrando, que los fundamentos propios, que es el ingreso de la cosecha de soja de Brasil que son 180 millones y la de Argentina, que serán 48 millones. Cuando se relaje un poco esto, si es que se relaja, debería aflojar. Entonces, de golpe tenés muchos fondos que están comprando, pero después toman ganancia y te hacen bajar”. [Foto: Granos de soja / Archivo / Productiva C&M]

La tensión geopolítica en el Golfo Pérsico continúa presionando los precios de los granos, con fuertes alzas desde que estalló el conflicto, llevando a la soja a cotizar a valores máximos desde mayo de 2024 en el mercado de Chicago. Durante las operaciones nocturnas del mercado de Chicago, el poroto de soja subió USD 5 y cotiza a USD 446 la tonelada, mientras que el aceite escaló USD 31 y roza los USD 1500 la tonelada. También suben el trigo y el maíz.

La guerra en Medio Oriente continúa presionando los precios de los granos, con fuertes alzas desde que estalló el conflicto, llevando a la soja a cotizar a valores máximos desde mayo de 2024 en el mercado de Chicago, mientras que, en el caso del aceite, el efecto alcista es más contundente, llegando a su nivel más alto desde finales de 2022, según el informe de Clarín Rural.

Así, en el denominado “Chicago nocturno” (las operaciones en el recinto de la plaza bursátil comienzan a las 10.30, hora argentina), el contrato de mayo del poroto subió USD 5,05 hasta los USD 446,26 la tonelada, mientras que el aceite lo hace en USD 31,3 a USD 1499,14 y la harina USD 1,54 a USD 351,19. Por el lado de los cereales, el maíz avanza USD 2,46 a USD 183,75 y el trigo subió USD 1,93 hasta los USD 228,55.

Analistas consultados por Clarín coincidieron en que el factor determinante que impulsa los precios de los commodities agrícolas es el salto en los valores del petróleo y el gas, traccionando principalmente las cotizaciones de los aceites con los cuales se elaboran biocombustibles.

“El punto más sensible hoy de la guerra en Medio Oriente es el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula una porción importante del comercio mundial de petróleo. La interrupción o fuerte reducción del tráfico en esta vía está impulsando al alza a la soja. Pero no solo está en juego el crudo ya que por ese mismo corredor también se transportan fertilizantes que no paran de subir”, explicó la analista de mercados y asesora financiera, Mariela Brandolin.

Según Brandolin, “cuando el petróleo sube, la soja y el maíz tienden a acompañar. En la soja, el vínculo se da a través del aceite y su relación con el biodiesel: un crudo más caro mejora la competitividad de los biocombustibles y fortalece la demanda de aceite. En el maíz ocurre algo similar por su relación con el etanol”.

“A todo esto se suma el rol de los fondos financieros. En contextos de mayor incertidumbre geopolítica y de posibles presiones inflacionarias —algo frecuente cuando sube el petróleo— los inversores suelen aumentar su exposición a commodities, y en particular las materias primas agrícolas, como forma de cobertura en activos vinculados al sector alimentario”, completó la especialista.

El director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, sostuvo que “todo el mundo está muy atento a qué va a pasar con el tema de la energía. Esto recién empieza, no se sabe cuánto va a durar y cuál va a ser el efecto”.

Ante este panorama y el grado de incertidumbre que trae, “los mercados se refugian en lo que es más seguro, que es el de commodities agrícolas, y esto puede empujar los precios. Pero como son situaciones circunstanciales – no es estructural -, así como suben hoy, mañana el Estrecho de Ormuz se vuelve seguro, se reabre el paso y todo baja de la misma forma en que subió”.

Por su parte, el analista de mercados de AZ Group, Diego Pasi, hizo hincapié en la suba del petróleo y su efecto arrastre en la soja y subproductos, pero también remarcó la importancia de los fondos especulativos operando en el mercado, lo cual suma otro efecto alcista.

“Los granos ya estaban en un valor bajo respecto de otros activos. En ese contexto, empezaron a entrar los fondos en soja y en pocas semanas compraron más de 25 millones de toneladas”, destacó Pasi.

Es por eso que Pasi considera que los fundamentos de la suba responden a cuestiones más técnicas y especulativas: “hoy te está matando más el flujo de dinero que está entrando, que los fundamentos propios, que es el ingreso de la cosecha de soja de Brasil que son 180 millones y la de Argentina, que serán 48 millones. Cuando se relaje un poco esto, si es que se relaja, debería aflojar. Entonces, de golpe tenés muchos fondos que están comprando, pero después toman ganancia y te hacen bajar”.

[Foto: Granos de soja / Archivo / Productiva C&M]

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