El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya firma está prevista este 17 de enero, en Asunción, Paraguay, representa una oportunidad para impulsar la integración y ampliar el acceso a los mercados, explica la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Sin embargo, la normativa de salvaguardias, establecida unilateralmente por la UE, constituye un obstáculo y condiciona el acceso al mercado europeo, lo que demuestra que la apertura comercial está subordinada a la UE y que las reglas de juego originalmente pactadas se vuelven impredecibles y contrarias a los principios acordados al inicio de las negociaciones, mencionó a Productiva el Ing. Agr. Héctor Cristaldo, presidente del gremio.
Tras más de 25 años de negociaciones, finalmente, el próximo 17 de enero está prevista la firma del Acuerdo Mercosur-UE, en Asunción, Paraguay, luego de que el pasado 9 de enero la Comisión Europea aprobara este pacto. Sin embargo, aun después de la rúbrica no entrará en vigencia todavía, ya que el Parlamento Europeo debe ratificarlo.
En este contexto, para lograr la aprobación en la Comisión, la UE introdujo unilateralmente una serie de salvaguardias, con el objetivo de precautelar su producción y calmar así los ánimos de los agricultores del bloque que se oponen al acuerdo comercial, porque consideran que generará una competencia desleal.
Por medio de un comunicado, la UGP señaló que el acuerdo comercial con la Unión Europea representa una oportunidad para impulsar la integración y ampliar el acceso a los mercados, pero la normativa de las salvaguardias, unilateralmente establecidas por la UE, que es un mecanismo formalmente vinculado al acuerdo, constituye un freno a la implementación y condiciona el acceso al mercado europeo y demuestra que la apertura comercial está subordinada a la UE y las reglas de juego originalmente pactadas se vuelven poco previsibles y contrarias a los principios acordados al inicio de las negociaciones,
En este sentido, el titular del gremio, Ing. Agr. Héctor Cristaldo, expresó a Productiva que el acuerdo en sí es una negociación que tiene tres patas a la hora de vender a Europa: El acuerdo marco, el reglamento 1115 y las salvaguardias.
“El acuerdo del marco, el gran paraguas, que se discutió, se analizó y se resolvió en las negociaciones cerradas en diciembre de 2024. Ese acuerdo está bien, no habría ningún problema en firmar. Paraguay consiguió condiciones especiales, cupos directos para Paraguay como el tema del cerdo, por ejemplo. Hay cupos que se van a repartir entre los socios, hay cupos que Paraguay consiguió directos para Paraguay”, resaltó.
Cristaldo remarcó que Paraguay se mantuvo firme y realizó una buena negociación dentro del acuerdo marco. Además, hizo respetar su soberanía y consiguió controlar que el Reglamento 1115 no se incluyera dentro del acuerdo marco.
“Paraguay está más blindado que los otros países, pero la salvaguarda es lo que salió, cuando ellos tuvieron dificultades internas, cuando su gallinero se les descompuso”, acotó Cristaldo.
Explicó que la normativa de salvaguardias no es parte del acuerdo, pero es un complemento que puede interferir en la aplicación y cumplimiento del pacto comercial.
La normativa de las salvaguardias bilaterales adoptada unilateralmente por la UE surgió después de haber negociado y acordado los términos del Acuerdo Comercial (diciembre 2024). Son medidas de protección comercial creadas por la UE, que pueden ser aplicadas de manera unilateral y discrecional cuando el bloque considere que existen variaciones en las importaciones desde el Mercosur, del más del 5 % en su valor y/o cantidad, y que pueda amenazar a la producción local de la UE, retirando las preferencias otorgadas dentro del marco del acuerdo.
“Ahí es donde comienzan las dudas, pero eso se va a ver con el correr del martillo, ese es el desafío, implementar de manera correcta. No descalifico el acuerdo de ninguna manera, pero sí es llamativa la actitud europea de reservarse la última palabra siempre. No es una actitud de socios, es una actitud de mucha soberbia”, remarcó.
Señaló que con la Unión Europea existe una balanza comercial negativa. “Nosotros le compramos USD 1100 millones y ellos compran USD 500 millones de nosotros”, resaltó.
Subrayó que la idea con el acuerdo era seguir cerrando esa brecha en la medida que se dinamice. “Esa es la idea en el mundo ideal, pero con la salvaguarda, si te pones un 5 % de variación de tu cantidad, entonces te está limitando la velocidad de crecimiento”, añadió.
Finalmente, sobre el acuerdo que se firmará este sábado 17 de enero en Asunción, Cristaldo señaló que los efectos no serán de inmediato. “Esto va a ser un proceso donde gradualmente algunos sectores, algunas actividades van a ir más rápido que otras. Pero yo creo que en el mediano y largo plazo recién vamos a tener un panorama más claro de cómo evoluciona y avanza. Primero tenemos la discusión interna, cómo repartir los cupos entre los socios del Mercosur”, concluyó.
[Foto: Los presidentes de los países socios del Mercosur y la presidenta de la Comisión Europea en diciembre de 2024, cuando se acordaron los términos del Acuerdo Comercial UE-Mercosur / Archivo]


