Por medio de una alianza, la empresa Cargill y la ONG internacional Solidaridad unen sus fuerzas para dar un apoyo a los productores paraguayos y colombianos, a través del uso herramientas digitales que promuevan la adopción efectiva de buenas prácticas de sustentabilidad agrícola en América del Sur.

 

La colaboración establecida entre ambas sociedades promueve la utilización de equipos, tecnologías e informaciones útiles, con el objetivo de asegurar una actividad agrícola sustentabilidad, escalable y eficiente, con modelos que involucren productores, procesadores y comercializadores, construyendo así las cadenas de suministro que cumplan los estándares internacionales y que también protejan los recursos naturales.

 

El uso de herramientas digitales e información basada en datos en la producción agrícola permite a los proveedores de Cargill adoptar modelos de mejora continua con base en su propio desempeño.

 

El proyecto, que inició en Paraguay en el año 2019, comprende dos cosechas agrícolas y se encargará de realizar trabajos con proveedores de soja de los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú, a fin de implementar el estándar Triple S y reconocer el cumplimiento de alrededor del 10 % del volumen provisto por Cargill en el país.

 

Eric Geglio, especialista en Sostenibilidad en Cadenas Agrícolas de Cargill para América del Sur, puntualizó que “el programa Triple S (3S) es una iniciativa de Cargill que busca transformar la cadena de valor de la soja. La meta es alcanzar una gestión sustentable y responsable del campo por medio de la mejora continua, adoptando de manera gradual y progresiva buenas prácticas agrícolas, ambientales y sociales, para mejorar así la gestión del negocio agrícola a largo plazo”.

 

En ese sentido, los técnicos de campo y el equipo comercial de Cargill en Paraguay fueron entrenados en 2019 sobre el uso de la herramienta y el programa Triple S. Hasta el momento se evaluó el desempeño de 184 campos ante los criterios del programa de la compañía y la legislación local, lo que corresponde a aproximadamente 55 000 hectáreas.

 

Asimismo, se diseñó un plan de entrenamientos adaptado a las oportunidades encontradas, como protección y seguridad del campo. Al respecto, Alma Acosta, gerente del programa de soja de Solidaridad Paraguay, comentó que en virtud del actual brote de COVID-19, todos estos entrenamientos se harán de forma virtual, con el soporte de videos educativos y e-books.

 

En Colombia, junto con Oleoflores, Cargill y Solidaridad trabajarán con la empresa extractora para beneficiar a 400 pequeños productores de palma y a sus familias en el norte de Santander y Bolívar. Entre ellos, 144 mujeres jefas de hogar. El proyecto tiene una duración de un año y una inversión de 1,5 mil millones de pesos, que impactará positivamente en más de 6400 hectáreas sembradas con palma.

 

Joel Brounen, gerente de Solidaridad en Colombia, en ese sentido, señaló que “la herramienta permite a los equipos técnicos seguir a los productores para identificar sus oportunidades de mejora y trabajar en ellas a través de una metodología escalable, que les permita en el mediano plazo tener mejores prácticas ambientales, sociales, laborales y una mejor productividad”.

 

En Colombia el uso de esa herramienta propiciará la incorporación efectiva de prácticas de sostenibilidad en línea con estándares voluntarios como la Mesa de Aceite de Palma Sustentable (RSPO), Certificación Internacional de Sostenibilidad y Carbono (ISCC), la Alianza del Bosque Tropical (Rainforest Alliance) y la Alianza por los Bosques Tropicales (TFA), conforme sus siglas en inglés.

 

Otra mejora que será desarrollada en Colombia tiene relación con una aplicación complementaria a ese proceso, cuya finalidad es la construcción de un esquema de financiación inclusiva para abrir las puertas al crédito para pequeños productores que actualmente no tienen acceso bancario o simplemente no tienen la posibilidad de solicitar préstamos en el sistema bancario.

 

“Estamos implementando una aplicación que permite dar scores de crédito a los productores para que hagan las mejoras requeridas en cuestiones de sostenibilidad”, destacó Carlos José Murgas, gerente de Oleoflores.

 

Por último, Catalina Román, especialista de Sostenibilidad de Cargill, acotó: “Los componentes de formación, digitalización de procesos, educación para técnicos y extensionistas y el trabajo directo con pequeños productores dará frutos antes de lo previsto y, como la palma, permanecerán fértiles y produciendo cambios significativos por muchos años y por más generaciones”.